No hay nada peor que la maldad erguida, pues ella en su máxima expresión nos ofrece con la pulsera de todo incluido dudar de los buenos.


Me pongo la capucha de las preguntas y respuestas, y le pregunto a mi nuez seca a cuello descubierto: ¿estaré majareta? Y mi sien sentida contesta: «bendita locura que no tiene cita, regados de agua bendita, que inspira la locura, pues no más que libertad para pensar el por qué de ser comprendido o risoteado a fogón de mala cuerda».


Lanzo otra pregunta, esta vez al órgano palpitante. Me contesta al instante. Me contesta el sentido… Ese es tu momento sublime, pues en ese estado puedes ser tú mismo, sin necesidad de complacer a nadie. Mi pregunta fue:  «¿Por qué en ocasiones me siento solo rodeado y en ocasiones pleno en soledad?«.

José Manuel Penadés

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