ay cosas que sentimos en la piel. Otras que vemos con los ojos. Otras que nada más nos laten en el corazón. Es por eso qué creo que el secreto de permanecer siempre vigente es comenzar a cada momento.


Dicho lo cual, soy consciente que soy el fantasma de mi propia juventud, o a lo mejor soy sólo el cuerpo que envejece encarcelado en forma de espectro joven, o bien llamado alma.


Por eso mis arrugas sólo deberían indicar dónde han estado los momentos felices. Hay muchas cosas más importantes que el dinero, pero son carísimas. Que paradoja, ¿verdad? 


Y como un derecho legítimo, si por besarte tuviera que ir después al infierno, lo haría. Así después podré presumir a los demonios de haber estado en el paraíso sin nunca haber entrado. «In memorian» puede ser un deseo satisfecho. 

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