En estos tiempos que corren y con una sociedad en pie de guerra ante tanta injusticia, adversidad en forma de desahucios, recortes en sanidad o educación, políticos y banqueros corruptos y demás, sin duda, a parte de tener la cabeza bien amueblada y tratar de dejar de lado los malos pensamientos, es decir, echar por la calle del medio (dicen que quitarse la vida es de cobardes), hay que aferrarse más si cabe al amor.
El amor por el prójimo, por tu familia, por la mujer con la que me despierto todos los días. Porque, ¿qué hay mejor medicina que una buena compañía? Muchos dirán en voz alta, y no les falta razón: ¡Sí, bien!, pero ¿el amor va a pagar mi hipoteca? ¿El amor impedirá que me quiten mi casa? ¿El amor hará que encuentre trabajo?. Es obvio, la respuesta es rotunda: ¡no!
Pero hay que tratar de canalizar y analizar las cosas. En estos duros momentos es cuando una pareja, matrimonio o lo que se sea más tienen que estar unidos y remar en la misma dirección.
Como bien dice Luis Eduardo Aute en una de sus obras maestras hechas canción: “hay amor mío, que terriblemente absurdo es estar vivo, sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido”. Hay quien afirma que el amor es un milagro, pero nada más lejos de la realidad. No hay mal que no cure el amor, pero sí estoy de acuerdo en que no durará cien años, por eso hay que cuidar el amor. Fortalecerlo, alimentarlo, darle vida cuando tengas una mínima duda de que se podría desquebrajar.
Por que una casa sin ti es una embajada, el pasillo de un tren de madrugada. Un laberinto, sin luz, ni vino tinto; un velo de alquitrán en la mirada o también puede ser si ese amor una oficina; un teléfono ardiendo en la cabina; una palmera en el museo de cera; un éxodo de oscuras golondrinas… Sí, esto no es mío (más quisiera yo). Es de Sabina, el maestro que le escribe y canta al desamor con más amor que nadie.
No abandones ni dejes en una lúgubre esquina el amor. Engrandécelo. Juntos podréis con las adversidades sin importar si tenemos 20, 30 0 60 años. No hay edad para el amor. 
Está claro que el doctor no puede recetarte medicamentos para que no se acabe el amor. Ni en las farmacias existen pastillas para no soñar. Esto es cosa de dos. Y así, aliados, podremos con las adversidades, por muy difíciles y complicadas que sean. Y ya que he nombrado al cantautor del bombín, y para no aburrirles más, concluyo como él pone punto y final a su tema “Tan joven y tan viejo”: Like a Rolling Stone. Salud y mucho amor.Zona de los archivos adjuntos

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