Cuando alguien reacciona muy airoso, con enfado… Ante lo que interpreta fuera, es un tema de él mismo. Los juicios hablan de nosotros, no de los demás.
Los juicios que hacemos a los demás, son los juicios que atraemos para nosotros. Todos los juicios que hacemos a otros, en realidad, nos los hacemos a nosotros mismos. Y nos proyectamos en nuestros juicios. Seremos los juicios que lanzamos contra los demás. Fuera no hay nadie.
Juzgar no es inocuo para ti. Te lleva al pasado, a emociones dolorosas que revives, te lleva a futuros que temes y que no existen salvo en tus proyecciones. Te hace perder energía en lo único que tenemos: el presente, el aquí y ahora.
Observa como haces juicios y verás lo que estás atrayendo a tu vida personal, social y profesional.
Hay que dejar de juzgar. ¿Cómo? Tomar conciencia de que no hay amenaza externa. Hay seguridad.

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