VICENTE ALCARAZ/ @sindicatoCSO

Desde CSO tenemos un profundo respeto por las movilizaciones, pero todavía tenemos más respeto por la salud de la clase obrera, que cada día sale a la calle a garantizar que, incluso en pandemia, podamos vivir lo más parecido a la normalidad que se pueda. Todos los días la clase obrera sale a cuidar a personas dependientes, a dar clase en centros de formación, a repartir productos, incluidos los alimentos que hay que reponer en los supermercados y tiendas de barrio, a las peluquerías, bares, a limpiar hospitales o jardines o a prestar servicios en las administraciones, y lo hace muchas veces en el transporte público. Es decir, la clase obrera es la imprescindible para la sociedad.

Si todos los días salimos a la calle y es complicado respetar las normas de seguridad que desde Sanidad nos indican, ¿Por qué no íbamos a manifestarnos el 1 de mayo?

Entendemos que haya organizaciones que prefieran un sistema distinto a la manifestación, pero que no nos vendan que es por motivos de seguridad. CSO apuesta por retomar lo que siempre hemos hecho: tomar las calles, exigir desde las mismas que pare la precariedad, que ya basta de abusos laborales, de excesos de jornada no pagados, de pretender aumentar los requisitos para poderse jubilar, que los jóvenes tengan contratos basura y las mujeres contratos a tiempo parcial, mientras algunos empresarios, que se quejan por no poder abrir, tienen a sus trabajadores sin dar de alta en la seguridad social.

Es cierto que el Consejo Sindical Obrero nació en pandemia, es decir, no hemos salido todavía del cascarón y mucho menos de la crisis, pero no tenemos complejos, nuestro objetivo es recuperar el sindicalismo de clase y combativo que echamos de menos en las grandes centrales sindicales y por supuesto no tienen los sindicatos corporativos. Porque lo que hoy se dice mayoritario mañana se puede caer, como ocurrió con el sindicalismo vertical que sin duda era mayoritario y poco a poco se derrumbaron sus bases hasta desaparecer, fruto del trabajo de miles de compañeras y compañeros, que no dudaron en defender sus derechos, en formar las comisiones obreras y confrontar con el patrón y con el vertical.

Hoy no vivimos en una dictadura militar, pero si del capital. Hoy no mandan los cuarteles, pero nos gobierna el IBEX 35 y las grandes multinacionales. Si en aquella época, un sindicalista era respetado porque todas y todos sabíamos lo que se estaba jugando, en la actualidad la realidad es bien distinta, el prestigio no existe, han conseguido que la misma clase obrera piense que un sindicalista es un vago que no acude a su puesto de trabajo. Y la culpa de ello la tiene el capital, pero también algunas actitudes.

Cuando el sindicato entra en la lógica del sistema capitalista, defiende los derechos de los trabajadores con derechos, que cada vez son menos, y solo con lo establecido en las leyes, que dictan los del IBEX 35. Cada vez la desregulación del capital hace que la clase obrera no tenga marco laboral al que acogerse. Cuando un sindicato entra al pacto social está renunciando, de hecho y derecho, a cambiar el sistema de explotación del hombre por el hombre.

Desde CSO sabemos que la razón de ser de un sindicato es el acuerdo, sin la negociación no tendría sentido el sindicalismo, pero el acuerdo y la negociación deben estar basadas en la información y en la participación de los afectados, ya sea un convenio colectivo, un acuerdo en una empresa, un Expediente de Regulación o un acuerdo de modifique los requisitos para la jubilación. Sin la participación, sin la implicación de la clase obrera se está usurpando funciones que no tiene el sindicalismo, se institucionaliza e intenta ser parte de un sistema que cada día nos tiene más oprimidos.

Considerando que estamos viviendo unos momentos complejos, en los que se pretende reformar el sistema de pensiones que ya nos obliga a trabajar hasta los 67 años, que se quiere retocar las reformas laborales impuestas por los gobiernos del partido socialista y del partido popular. Además la patronal está insistiendo en reducir sus cuotas a la seguridad social, ya sea vía subvención a las contrataciones o directamente reducciones y esas reducciones afectan de lleno a todo el sistema público de educación, transportes o sanidad. Considerando todo lo que estamos viviendo, las mentiras sin escrúpulos, las manifestaciones fascistas no reprimidas, desde el CONSEJO SINDICAL OBRERO sabemos que los derechos que no se ejercen se acaban perdiendo, por lo que hemos ejercido el derecho todavía constitucional A MANIFESTARNOS el día de la CLASE OBRERA. Que las mascarillas sirvan para no contagiarnos, pero no nos tapen la boca. Gritemos juntos VIVA LA CLASE OBRERA, VIVA EL SINDICALISMO DE CLASE Y COMBATIVO

Alicante a las 12 en las escaleras del Mercado Central

Elx a las 11 en la Plaza de Barcelona

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