ÓSCAR CRESPILLO/ @ocrespillo

Segundo 1 de Mayo diferente desde que tengo uso de razón. Y aunque habrá quien pueda afirmar que ejerzo poco dicho uso, les prometo que de vez en cuando funciona.

Este próximo sábado volverá a ser 1 de Mayo. Será el segundo 1 de Mayo “coviteado“. Y será un segundo 1 de Mayo sin fiesta como tal.

QUÉ FELICES ÉRAMOS.

Les reconozco que yo era feliz. Es cierto que hubo muchos días del Trabajador-Trabajadora que tuve que hacer precísamente eso: trabajar. Por cierto, que en este 2021 me ha vuelto a tocar el premio de tener un magnífico turno de mañanas. Pero las veces que estaba de descanso, disfruté siempre ese día como si no hubiese un mañana.

Primero, en las manifestaciones. Después, en la fiesta organizada por las Comisiones Obreras.

Eran años en los que yo destilaba juventud, ilusión y muchas ganas de cambiar cosas negativas y hacer más fuertes las positivas.

Me gustaba estar cerca de la gente que sabía y podía aportarme. Consuelo Navarro, Pepo Ruiz, Paco García, Vicente Alcaraz, Jorge Alzamora…

En serio, creo que éramos felices sin saberlo. Al menos ese día.

NO TODO FUE PANDEMIA.

La maldita pandemia nos privó, como decía antes y ustedes bien saben, de poder conmemorar nuestra festividad en 2020. Encerrado con la familia en casa se me ocurrió hacer un podcast juntando a toda organización que estuviese involucrada con la clase obrera…y la verdad es que salió un producto muy digno. El eslogan era claro: “No nos quedamos sin fiesta”.

Mientras, yo soñaba con que este 2021 haríamos la fiesta de este año y el pasado. Pero no podrá ser…y no solo por la pandemia. Mi renuncia como liberado sindical primero no me hacía presagiar el final que hubo. Posteriormente, mi dimisión como miembro del Comité de Empresa en mi centro de trabajo parecía algo intrascendente pues siempre pensé que hay mejores compañeras y compañeros que servidor para realizar ciertas funciones. Por último, mi baja como simple afiliado de CCOO me demostró que hubo gente con la que chocaba pero que me han escrito y preocupado por mi persona…mientras que otras que iban de amigo no se han dignado, no solo a luchar por mi presencia (no soy tan importante, así que no lo pretendo), si no tan si quiera a descolgar el teléfono para ver como me iba todo, especialmente por mis problemillas de salud.

MENOS BATUCADAS.

Gonzalo Rodríguez tiene 74 años y llevaba afiliado a las Comisiones Obreras más de 40. Cuando iba a una manifestación se ponía de los nervios. Solía decir: “yo no entiendo las manifestaciones de ahora…mucho cantar, que parecéis monjitas de la caridad, y mucha batucada, que parece que vayan a soltar la Mascletà en cinco minutos“. Y no, no se asusten, Gonzalo está vivo pero ya no cree en este tipo de manifestaciones…cosas suyas.

El sindicalismo de clase es más necesario que nunca. Un sindicalismo sin el que no sería posible haber mantenido lo poco que nos queda. Nos quieren separados, sin defensa, hundidos, pisoteados y que les demos las gracias.

Hace un mes, justo cuando cursé mi baja en las Comisiones Obreras decidí marchar a un sindicato jóven, de ámbito nacional, sin dinosaurios que quieran guardar su espacio de comodidad, sin personas o personajes que son incapaces de armar un equipo que luche pues no tienen valentía para confrontar con compañeras y compañeros, no sea que éstos no les voten y así puedan perder su liberación. Sí, me fui con Quero. Sí, me fuí con Vicente Alcaraz. Ambos, también provienen de Comisiones.

Como reza en un articulo de opinión que verá la luz en este portal mañana, el Consejo Sindical Obrero busca alianzas para continuar a la ofensiva, porque la patronal no para ni un segundo de apretarnos las tuercas, bajarnos salarios y complementos, aumentar nuestros ritmos de trabajo, hacernos ir a trabajar enfermos … Nosotras y nosotras tenemos que salir a la calle, llevando a nuestras familias y amigos detrás de la pancarta de CSO.

No sé dónde nos llevará esta aventura, de verdad. Tampoco sé si CSO acabará poniendo batucadas (si me piden mi voto será negativo). Lo que sí tengo claro es que este 1 de Mayo será habitual para mí (ya les dije que trabajo ese día) y muy diferente…23 años no se esfuman de la mente fácilmente. Y lo que tengo más claro aún es que en esta pequeña barca que es a día de hoy CSO no hay marineros intocables (aunque todos son necesarios) ni patrones de barco cobardes ante los poderosos y miedosos de perder sus liberaciones.

¡Feliz día de la clase obrera! ¡Viva el 1 de Mayo! ¡Vivan los luchadores sin temor a tener que volver a sus puestos de trabajo!

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