En este maldito tiempo por el que atravesamos en esta república bananera en la que se ha convertido España, donde miles de bocas hambrientas hacen cola en las oficinas del paro, donde otras tantas se apresuran a pedir un kilo de arroz y poco más gracias a Cáritas y mientras tanto otros se ríen de nosotros al aparecer sus nombres en desfalcos, en evasión de capitales a paraísos fiscales o en enriquecerse más si cabe a costa de nosotros a los que nos cuesta llegar a “mitad” de mes (a final es imposible), yo me hago esta reflexión en voz alta: ¿Por qué no hacemos nada por impedir a estos sinvergüenzas que sigan haciendo de las suyas?
Ese movimiento 15-M comenzó con fuerza pero se ha ido diluyendo. Estamos a merced de políticos corruptos y de banqueros que se quejan de que los números no cuadran después de un año de pérdidas aunque siguen llegando a su trabajo con coches oficiales, seguridad privada y veraneando en un yate de lujo.
No tiramos todos a una. No remamos todos en la misma dirección. Mucho hablar y poco actuar. En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra. ¿Por qué no comenzamos a cancelar?
Es complicado, pero cuando peor van las cosas más unidos debemos de estar. En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte, y el mío, romperse no creo que se vaya a romper porque un servidor es veterano de “guerra” pero sí tiene el órgano vital curtido. Por eso en estos tiempos, es decir en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.
Hay pocas citas de  Albert Einstein en las que esté en desacuerdo, pero pienso que en esta no tiene nada de razón: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”. ¿Qué progresos puede traer una crisis? 
Lástima que ya no pueda contestarme. Entonces que hacemos. Salgamos a la calle. Protestemos. Vamos a intentar llamar la atención. ¡Algo habrá que hacer, digo yo! Pero al final todo se queda en imposibles mensajes, en autopistas sin peaje, en túneles sin salida en sístole sin diástole. Salud.

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