AURORA GAUBERT

Todos dicen: es glorioso ganar una batalla. Pues yo digo que tan glorioso es perderla. Las batallas se pierden con el mismo espíritu con el que se ganan.” Walt Whitman


Pues sí, al final volvió….

La ansiada competición volvió y con ella todos los viejos sentimientos que nos acompañan en este camino. Unos buenos, otros no tanto… Los nervios previos al partido, la tensión del juego, la preocupación por una mala actuación, la incertidumbre del resultado, la culpabilidad del gol… 

Creemos que al ir sumando y superando categorías, el horizonte se aclarará y veremos el objetivo más cercano. Todo lo contrario. Nunca se desdibujó tanto este mapa del tesoro como a estas edades.

Y cuánta culpa tenemos los adultos con nuestros consejos innecesarios y nuestros silencios a destiempo. Deberíamos ser brújula y no conseguimos encontrar ese Norte clarificador. Intentar comprender la adolescencia es un malabarismo a ciegas.

La mayoría de las veces las bolas acaban en el suelo. Y el resto las mantenemos en el aire haciendo trampas. No hay consejo que podamos regalar a otros. En esto de la paternidad andamos a gatas tanto nuestros hijos como nosotros. Y también en el fútbol…

Es el tiempo de los abandonos porque ya no se juega con la alegría que se le supone al mismo juego. Se olvida el propósito tan puro, que un día nos llevó hasta aquí, en pos de un propósito distinto y distante…

Qué necesaria es una figura que les entienda cuando no hay quien les entienda. Una palabra amable y no hueca que reconforte el alma. Que se entiendan sus silencios porque son imprescindibles. Y los cambios de humor y de intensidad vital que los convierten en una montaña rusa sin arnés. Y no dejarlOs solos cuando creemos que quieren estar solos. Muchas veces nos miran de reojo porque no saben pedir esa mano que los levante del suelo. Un mal partido no acaba con el pitido final. Doy fe. Se lleva a casa si no hay un adulto que les quite esa carga tan pesada e injusta sin artificios ni manidas frases hechas. Sé que en este intrincado mundo del fútbol pequeño mi manera trazar líneas rectas no es de fácil lectura. Pero sigo creyendo que somos más los que no queremos sólo vencer. Yo seguiré hasta el final intentando recuperar las coordenadas de este desdibujado mapa del tesoro. Nunca se me dio mal dibujar…

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