Benditos sean los mansos atrevidos, los que estamos confinados por el coronavirus, los pecadores jubilados que se saltan las normas, los que tienen perro y los que no lo han querido. Bendito WhatsApp que permites hacer videollamadas con los nuestros que se encuentran en la lejanía…
Benditos sean los tristes que se rien de la tristeza, la tos de los fumadores que vaporean, nuestra familia en la distancia, los sin pelo que se quitan la gorra sin vergüenza y con dignidad, la preciosa voz de Saray. 
Bienaventurados sean los ceros a la izquierda o a la derecha, los que nacieron en ningun sitio y son de todas partes, los que esperan que amaine el temporal, los que salían al balcón a las ocho a ovacionar, los que arriesgan su vida por los demás…
Desdichados los malditos desalmados que desafían a las autoridades saliendo a las calles sin permiso, incumpliendo el toque de queda, los que pasan de rutinas “coronavirueras”, los que pasean perros en sus mentes y encima se dejan en las aceras sus “trofeos”… 
Buenaventurada mi familia a la que le sigo recordando día tras día lo que la quiero; bienaventurado mi niño que ya no es tan niño; bienaventuradas mis niñas que siguen y seguirán siéndolo; bienaventurados los que llevan mi sangre y a los que se la presto. Bienaventurados los y las lectoras de Alicante Opinión; los de la tertulia de la izquierda, y de la derecha y el centro, también; a los que hacéis posible El Futbolín. 
A todos los benditos, bienaventurados, desdichados o desalmados; felicidades por el Día Mundial de la Poesía. Salud. 

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