CCOO y UGT denuncian que el presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, pretende abrir una pantomima de negociación del Plan Estratégico como coartada de su plan oculto de desmantelamiento del Modelo Postal Público de nuestro país. Ambos sindicatos han advertido que no participarán en las mesas de negociación que se han abierto fuera de los marcos legales como cortina de humo para tapar el desguace de Correos.

El 21 de enero la empresa convocó a todas las Organizaciones Sindicales con representación en Correos, a la Mesa Sectorial para abordar, según el escrito remitido -idéntico al que se nos presentó en diciembre de 2019-, la discusión sobre el Plan Estratégico. Una discusión, que más que buscar una negociación real sobre las líneas estratégicas de la empresa a desarrollar en los próximos años, fue un teatrillo orquestado -como lo que viene haciendo el presidente Juan Manuel Serrano hasta la fecha- para la venta de una normalización y complicidad con las OO.SS. de cara la galería, con el objetivo de tapar su nefasta gestión y la creciente sensación de fracaso que, tanto dentro como fuera de la empresa, parece ir in crescendo.

Una situación generada por él mismo, aseguran CCOO y UGT, ya que ha demostrado su total incapacidad en la gestión de la mayor empresa pública del país, que ha tirado por la borda la mitad de la legislatura y, con ello, todas las oportunidades que Correos tenía de cara al futuro. Serrano, enviado de rebote a Correos por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando lo sustituyó por Iván Redondo, pasará a la historia negra postal por ser el responsable de cargarse del logo de la matriz la palabra Correos -tras más de 300 años con él-, traspasándolo a su filial CEX -Correos Express-; por haber abanderado el discurso de AIReF, de reducir la financiación del SPU, de ajustar a la baja la plantilla y cerrar oficinas; por llevarse por delante a decenas de buenos profesionales del Grupo Correos sustituyéndolos por a directivos de la filial Correos Express (CEX) en pos de lo que se intuye como un pelotazo logístico; por un Plan de Prestación con unos ridículos 128 millones de euros de financiación, casi 500 millones de déficit, proyectos vacíos (más ruido que nueces) y ocurrencias en diversificación (Mapfre, Santander, Endesa, libreros, Renfe, distribución de frutas y hortalizas, etc.), y con una internacionalización fracasada que no han reportado más que números negativos a la cuenta de resultados.

Pasará también a la historia negra postal porque, en plena pandemia y estado de alarma, mandó a los trabajadores/as a sus centros sin EPI, haciéndose valedor de un título que todavía hoy conserva, el de subcampeón de la COVID, colocando a Correos como el segundo colectivo en contagios. También por dejar el SPU fuera de los servicios esenciales de RD de Alarma de marzo del año pasado, a partir de un enloquecido criterio personal de que para no abandonar el negocio había que abandonar a su suerte a los carteros/as en la calle sin EPI, además de justificarse con un certificado AENOR “comprado” sobre su buena gestión durante la pandemia. Además de por haber provocado la mayor quiebra del diálogo social y la negociación, con una ruptura de la democracia laboral sin precedentes en la historia de esta compañía pública.

CCOO y UGT advierten de que el prestigio, la ética o la capacidad de un presidente ni se compra ni se hereda, se gana por autoridad moral y con hechos que la otorgan. Así las cosas, a través de este teatrillo de reunión, que buscaba la venta de imagen de normalización de una situación que ya es insostenible con respecto al diálogo social en Correos, el presidente pretendía un consenso para la creación de unos Grupos de Trabajo “trampa” que mediante la participación de las OO.SS. en los mismos -fuera de los marcos legales de negociación-, diesen aval y beneplácito para vestir como negociación un trasfondo de recortes, reestructuraciones, cierre de centros y recortes de plantilla que Correos quiere implantar en los próximos meses.

Para CCOO y UGT, ni se ha abierto la negociación del Plan Estratégico, ni se va a abrir en tanto no se defina el modelo postal y de Servicio Público de nuestro país, su financiación pública, un modelo de empresa moderna y competitiva (con la participación de Correos en los fondos estructurales para la reconstrucción, transformación y resiliencia), se hable de los trabajadores/as y su Convenio, y se dote de una gobernanza razonable para el desarrollo del proyecto. Sin esas condiciones no procederán a participar de ningún teatro que busque el desmantelamiento de la mayor empresa pública del país.

Por redaccion

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