…Sin pretender que te quedes para siempre, a permanecer a mi lado sin obligaciones ni contratos de permanencia, a que me acompañes en mi viaje de sueños sin que te sientas obligado a soñar lo mismo que yo.

Te invito a mirar el sol ocultándose en un atardecer, a remar cuesta arriba en el río de la vida sin exigirte que tomes un remo para ayudarme, solo quiero que me escuches cuando te diga que tengo mis brazos cansados de tanto remar sola, lo comprendas y no lo cuestiones.

Te invito a mi corazón esperanzado de cambiar el mundo sin que esto te implique a ti decir: “gracias”, “lo siento”, “te quiero”, “perdón”… ¿me necesitas?… ¡estoy aquí!!…¡eres muy importante para mí!

Te invito a sonreír a los niños sin hogar, a los discapacitados, a besarles y amarlos, sin que te sientas en la obligación de darles una limosna de tu tiempo o de tu dinero.

Te invito a desplegar las alas de la fantasía, sin que ello te obligue a volar en mi misma dirección, a cantar una canción sin que ello te obligue a aprender la letra y la melodía de memoria. ¿Aceptas? Salud. 

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