¡Que ingenuo! ¡Que equivocado estás! Todo esto es lo que tu mala conciencia te hace sentir por esa mierda de droga: La cocaína es maravillosa, nada te hace sentir mejor. Tanto que ni siquiera necesitas del sexo, porque al consumirla tienes una sensación orgásmica que dura mucho mas que el orgasmo sexual. No te cansas nunca. No sientes fatiga, ni sueño, ni hambre, ni sed, ni dolor, ni preocupaciones.
Pero el precio que pagas es realmente muy alto. Si eliges a ella, tendrás que renunciar a todo lo demás: Tus amigos, tu pareja, tu familia, tus finanzas, tus capacidades cognitivas progresivamente disminuídas, tu salud, tu cordura, tu voluntad, tu estado físico, tu capacidad para decidir, tu libertad…  
El precio es la más absoluta soledad y una vida gris, un mundo en el que los colores se vuelven grisáceos. Donde los sonidos de la música ya no despiertan nada en ti. Nada te complace, nada te llena, nada te satisface, porque además, nunca es suficiente. 
La cocaína es una trampa, un lobo disfrazado de Caperucita, e irá comiéndose poco a poco lo más valioso que tienes en la vida: tu paz. 
Y para cuando te des cuenta y quieras alejarte ya será demasiado tarde. Estarás atrapado tras esos barrotes invisibles que tú mismo creaste, haciendo cosas que no te dejarán dormir por las noches, porque para descansar no hay mejor almohada que una conciencia limpia. 
Y no la tendrás, porque además de hacerte daño, harás mucho daño a quienes más quieres y más te quieren, causarás dolor, mucho dolor… Y andarás por extraños lugares, tratando con gente a la que no les importa tu vida, sólo tu dinero.
Y verás con nostalgia y angustia y dolor y culpa y vergüenza todo lo que antes enriquecía tu vida y le daba sentido a tus días, y perdiste por ella. Y estarás solo con ella, amándola y odiándola… Y cuando te decidas a recuperar tu vida, ya no podrás liberarte de sus cadenas. 
La cocaína es la mejor de las trampas. Tienes que saberlo. Y digo esto porque en todas partes crece día a día la cantidad nuevos consumidores. Y hablo con conocimiento de causa. 
No te dejes llevar por la curiosidad. No sigas a tus amigos si están en eso. No la pruebes. No lo hagas. 
No importa si tu vida es muy dura. Valora lo poco que tienes, que, seguramente, vale mucho más de lo que crees.

Y si cometiste el error de meterte en ese mundo, busca ayuda, porque solo no vas a poder salir. Ella no te permitirá escapar. Nunca. 
Con ella a tu lado tu historia sólo puede terminar de tres maneras: muerto, preso, o en un manicomio. Yo logré salir de ese infierno. Y si yo pude, tu puedes. Salud. 

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