El Nobel ilicitano

Francisco Jesús García García

Desde que el día 7 de octubre se dio a conocer el Premio Nobel de Química 2020, las redes, los comentarios de prensa, las tertulias de radio y televisión y hasta los cotilleos de barra de bar no han dejado de lamentar que el ilicitano Francisco Martínez Mojica, que estaba nominado desde hace algunos años, no haya recibido también el galardón.

Tristeza, decepción, descortesía de la Academia sueca, discriminación de género, ninguneo a España, exceso de humildad de Mojica, robo descarado,… son algunos de los epítetos que han sonado al respecto, en tanto que el investigador de la Universidad de Alicante es, en cierto sentido, el “padre de la idea” en que se basa la técnica de edición genética desarrollada por Emmanuelle Carpentier y por Jennifer Doudna, las flamantes nuevas Premio Nobel.

Las comparaciones son odiosas pero, sin ir muy lejos, el Premio Nobel de Física en esta misma edición ha sido otorgado a Roger Penrose por haber demostrado matemáticamente que el colapso de determinados tipos de estrellas ineludiblemente produce agujeros negros y a Reinhard Genzel y Andrea Ghez por haber “encontrado” un gran agujero negro en el centro de la Galaxia. Es decir, también en cierto sentido, al creador de la idea y a las personas que empíricamente han demostrado su existencia en el mundo real. Salvando las distancias, porque Penrose es famoso en el mundo de la Física desde hace medio siglo, el paralelismo con el caso de la edición genética es llamativo,

Rara vez los galardones instituidos por el inventor de la dinamita están ausentes de polémica, sin embargo, en esta ocasión, es de temer que el fiasco del anhelado Nobel alicantino tenga que atribuirse a otras causas distintas a la arbitrariedad del jurado.

Para empezar, el feliz hallazgo científico de Mojica en las Salinas de Santa Pola pasó desapercibido en España durante dos décadas. Hubo que esperar a que las ahora nuevas nobeles recibieran en 2015 el premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica para que una de ellas, Doudna, mencionara a un profesor de la Universidad de Alicante, totalmente desconocido para el jurado, como precursor de su trabajo en la técnica CRISPR. Tiene bemoles que tengan que venir de fuera a descubrirnos los tesoros que tenemos en casa.

Para continuar, Mojica, después de varios años candidato al Premio Nobel, habiendo recibido, entre otros, el Premi Rei Jaume I de Investigación, (2016) y el Albany Medical Center Preize (2017), ambos de reconocido prestigio internacional, es en la actualidad todavía “solo” un Profesor Titular de la Universidad de Alicante que forma parte de un Departamento, el de Fisiología, Genética y Microbiología, con seis cátedras. Es decir, ni siquiera su departamento ni su Universidad han sido capaces de otorgarle el máximo nivel de reconocimiento en la carrera académica e investigadora universitaria, el de catedrático de su especialidad.

Finalmente, en los entramados de las deliberaciones de los premios también juega la diplomacia y sus legítimos métodos para promocionar las candidaturas de cada país. Debe ser que esta vez el Ministerio de Relaciones Exteriores español estaba demasiado ocupado buscando alojamiento en el exilio al rey emérito.

El fracaso de la candidatura de Francis, como se le conoce en el Campus de la UA, no ha sido fruto de un robo si no de la dejadez de la diplomacia, de la parte institucional de la ciencia española y de los mecanismos meritocráticos universitarios.

Si aquí no reconocemos los méritos de nuestra investigación, ¿por qué tendrían que ser reconocidos en Estocolmo?

1 pensamiento sobre “El Nobel ilicitano

  1. Gracias por expresar tan adecuadamente el pesar que sentimos, una buena oportunidad perdida …en fin a ver si aprendemos, aprenden sus “colegas” de la universidad, políticos, a valorar lo bueno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *