Subida del paro registrado (+637) como es habitual en un mes de septiembre en el que se va terminando la actividad turística en este mercado estacional y dependiente del sector servicios. Sin embargo, hay que señalar que es la segunda subida más baja del paro desde 2007. De todas formas no hay que dejar de considerar que seguimos en la inercia del parón productivo ligado a las medidas de protección de las personas frente a la pandemia del COVID. Esta situación se puede comprobar por la importante subida del paro respecto al mes de septiembre del año 2019 que alcanza las 33.838 personas inscritas en las listas del paro; una cifra, que por cierto, convierte a Alicante en líder del desempleo interanual en el País Valencià.

La influencia de la reducción de la actividad productiva por COVID y el impacto de las políticas de protección se aprecian en el diferente resultado a nivel mensual y anual. Respecto al mes de agosto, el paro aumenta en una cifra más baja de lo habitual (y que la media de los últimos cinco años que supondría un aumento medio de 1.077 personas en un mes de septiembre), la contratación mensual aumenta en 15.121 contratos -suben tanto indefinidos (+2.394) como temporales (+12.727)- ; y la afiliación a la seguridad social media mensual sube en 2.610 personas. Datos, mensuales, que muestran una evolución casi favorable (con el matiz de la menor subida, pero subida, del paro).

Sin embargo, en cómputo interanual, la perspectiva nos enfrenta al impacto del parón productivo por COVID: aumento de 33.838 personas en paro registrado, realización de 12.403 contratos menos y una reducción de la media de la afiliación a la Seguridad Social de 16.345 personas en alta. Sin embargo, es importante señalar la debilidad del mercado laboral alicantino en un dato que nos parece muy reseñable: la caída anual de la afiliación a la seguridad social en Castellón es de 1.267 personas y en Valencia de 1.278 lo que genera una brecha afiliativa con Alicante que nos muestra algunos de los problemas estructurales del mercado alicantino: la temporalidad y la dependencia de los servicios. El 86’4% de la caída de la afiliación interanual se produce en Alicante, este dato daría para, de una buena vez, considerar la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con esos factores que debilitan el empleo provincial y se acaban reflejando en prestaciones y pensiones más bajas y, por lo tanto, en una cronificación de la pobreza laboral inaceptable.

Como es habitual, el paro en el sector servicios (+1.744) es el que arrastra las cifras totales del desempleo. Hay que señalar la reducción del paro industrial (-756), la segunda mejor cifra de España tras Sevilla, que está relacionada con la evolución histórica de este sector que tras la reducción de empleo en verano, empieza a recuperar contratación. Alicante es la única provincia del País Valencià en la que el paro sube. Sería reseñable que el aumento del paro lo sufren los hombres, lo que, sin otros datos disponibles, puede tener que ver con la finalización de la contratación de jóvenes para realizar en las playas actividades de información sobre el coronavirus y, por otro lado, la contratación de personal sanitario de refuerzo para atender a las víctimas de la pandemia. Hay que considerar que el empleo en este sector clave, el sanitario, está muy feminizado. La cronificación de los problemas del mercado laboral alicantino se mantienen con o sin COVID.

El mercado productivo de la “nueva normalidad” ha ido poniéndose en marcha pero continúa a medio gas. Continuamos en una situación excepcional, que lo que sí permite es destacar el éxito del engranaje entre gobierno y agentes sociales que están protagonizando una negociación y el logro de acuerdos ejemplar, sobre todo, en materia de protección de personas cuyo empleo se ve afectado por el parón productivo por coronavirus, lo que debería señalar el camino a la aprobación de unos nuevos presupuestos generales para el estado. Sin embargo, hay más pasos que dar: modificar la reforma laboral de 2012, la del desempleo de 2013 y la ampliación de la protección a personas que se quedan sin paro con pocas o nulas posibilidades de encontrar un empleo en la actual situación productiva.

Consuelo Navarro Sánchez

Secretaria General CCOO l’Alacantí-les Marines

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