El Faro de la Ciudad sin Rumbo.

Francisco Jesús García García

En el marco de un Plan General Estatal para garantizar la conservación sostenible de los Faros históricos de la larguísima Costa Hispana, la Autoridad Portuaria de Alicante sacó a licitación en abril (es decir con la pandemia en plena cresta y el estado de alarma vigente) el usufructo durante quince años de parte del edificio y el entorno inmediato del Faro del Cabo de las Huertas para destinarlo a servicios de hostelería.

Basándose en argumentos conservacionistas, la Asociación de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (ASHA) presentó en agosto una serie de alegaciones contra la concesión al grupo hostelero RESTAURA GESTION FORTY, S.L. por el impacto ecológico en la microreserva de flora del Cabo de las Huertas. Entonces, y solo entonces, es decir después del anuncio de alegaciones de ASHA, reaccionó la tibia izquierda alicantina, y no voy a enredarme en definir el término, digamos la no-derecha alicantina. Unidas Podemos replicó las alegaciones de ASHA, Compromís se adhirió a la alegación que, fuera ya de plazo, prepara la plataforma “Salvem el nostre Patrimoni” y el PSPV de Sanguino se dedica a hablar del Faro de Tabarca.

Conviene precisar de qué estamos hablando.

El Plan General Estatal de sostenibilidad de los Faros Históricos está promovido por el ente Público Empresarial PUERTOS DEL ESTADO, dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, cuyo titular es José Luís Ábalos Meco, del PSPV-PSOE y que forma parte de la coalición PSOE-Unidas Podemos que conforma el gobierno de España.

El Concurso Público del Faro de El Cabo de las Huertas, ya adjudicado, fue convocado por la Autoridad Portuaria de Alicante presidida por Juan Antonio Gisbert García, a su vez designado por Ximo Puig Ferrer, Molt Honorable President del Govern de la Generalitat Valenciana, compuesto por si alguien tiende a olvidarlo por el PSPV, Compromís y Unidas Podemos. Gisbert ha ocupado anteriormente altos cargos de responsabilidad política y económica siempre en periodos de gobiernos socialistas estatales o autonómicos. En el Consejo de Administración del Puerto el Ayuntamiento de Alicante tiene solo dos consejeros, Luís José Barcala Siera, del Partido Popular y María del Carmen Sánchez Zamora, de Ciudadanos.

Para que la adjudicación pueda ser firme la Autoridad Portuaria tiene que informar a la Conselleria de Cultura, detentada por Vicent Marzà i Ibañez, de Compromís, porque afecta a un posible Bien de Interés Cultural y digo posible porque el Catálogo Municipal de Protecciones de Alicante está pendiente de aprobación desde 2016, habiendo pasado por el Gobierno de la ciudad PSPV, Guanyar Alacant, Compromís, PP y Ciudadanos. La Conselleria de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad, a cargo de Arcadi España García, del PSPV, tiene también que informar sobre la adecuación de la concesión al Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (PATIVEL). Los permisos de obra y actividad tienen que ser concedidos por la Conselleria de Transición Ecológica, que dirige Mireia Mollà i Herrera, de Compromís, y por el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante, cuyo concejal es Adrián Santos Pérez Navarro, de Ciudadanos. Ninguna instancia del Gobierno de España, de la Generalitat Valenciana, de la Diputación Provincial o del Ayuntamiento de la ciudad ha mostrado interés alguno en presentar un Proyecto Cultural o Medioambiental alternativo al hostelero. En resumen, que todo el espectro político va a estar implicado, por acción o por omisión, en el destino del Faro histórico del Cabo.

El estado actual del entorno del Faro es lamentable: degradación por abandono. La crisis pandémica y las repercusiones económicas de la misma, con barrios enteros como la Zona Norte y el Cementerio al borde del hambre, deberían ser suficientes para convencer a la oposición municipal de que sería inmoral desviar muchos recursos para conservación del patrimonio.

Y aquí nos encontramos, en Alicante, Ciudad sin Rumbo. Como si fuese una City de un western rodado en la fantasmal Ciudad de la Luz.

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