“Yo por mi familia, mato”

Hoy me he levantado con ganas de marcha. Estoy hasta las narices de hipócritas que todavía siguen echando la culpa de esta pandemia al 5G, al ejército de La Estrella de la Muerte, o al “mineralismo” de Fernando Arrabal, donde el dramaturgo escuchó las trompetas del apocalipsis, aunque la ‘culpa’ no fue del chinchón, sino de Sánchez Dragó (otro que merece un artículo aparte). 

Pues eso. Con la cara lavada y recién “peiná”, bajé a la sala de apuestas que hay cerca de mi casa, justo enfrente de un instituto. Me dejé unos 400 euros entre máquinas tragaperras y apuestas en ligas que ni sabía que se jugaba al fútbol o petanca, y partí rumbo a un club de alterne que abre a la hora de comer. 

Un amigo me decía que “el comer y el follar todo requiere empezar”. Pues eso. Tanto la sala de apuestas como el “puti club” no tienen horario de cierre. ¿Será que la Generalitat, el Estado o el Sursum Corda sacan tajada de estos antros? 

Dejad que este humilde contador de cosas dude, ya que sigue sin entender que estos lugares, más plazas de toros, sigan abriendo y sin embargo, los teatros, locales de música en vivo y ocio nocturno (pagan justos por pecadores) tengan que limitar el aforo o, directamente, cerrar sus puertas. 

Mientras esto pasa, muchos “iluminados” siguen pensando que lo de llevar mascarilla es una patraña; que ni hay Covid-19 ni pandemia, y que es una gripe, como la de todos los años, con sus muertos y afectados… Que ilusos. Que le expliquen a los familiares que no pudieron enterrar a sus seres queridos si perecieron de una gripe. 

Bajemos de las nubes. Hay que tomarse en serio todo esto y hacerse a la idea de que mientras sigan saliendo a la luz brotes y repuntes, iremos para atrás, como los cangrejos, y será entonces cuando maldiga a los y las que se manifestaron en Madrid en contra de mascarillas, todos hacinados, y con el beneplácito de la Delegación del Gobierno (manda huevos). 

No quiero estar tres o cuatro meses sin ver a los míos por culpa de niñatos, y no tan niñatos, que se juntan para hacer botellón o de los que escupen alcohol a impresentables que llenan discotecas sin medidas de seguridad alguna (a esos sí que les deberían de cerrar el local pero de por vida) o a los típicos fachas caducos y trasnochados que siguen pensando que los inmigrantes son los principales culpables de propagar la Covid-19 (que casualidad, cuando hablan de esta pobre gente que huye de su país para sobrevivir, lo que antes era una gripe pasa a ser Coronavirus por arte de birlibirloque; es decir, por el arte de birlar, hurtar o estafar de repente, por sorpresa, con destreza y maestría). 

Cuando volvamos al principio de todo, que nos lo estamos ganando a pulso gracias a tantos y tantas “tontos/as del haba”, será cuando emule por primera vez a Belén Esteban (la que se hizo famosa por tocarle la chorra a un matavacas) y diga eso de que “yo por mi familia, mato”. Avisados quedáis. 

Vamos a seguir haciendo caso a los expertos que saben de esto y no a la “gallina Caponata” ni a iluminados más propios de una secta que del mundo actual. Ponte mascarilla, sigue guardando la distancia de seguridad, y si no hay que fumar en terrazas, cosa que me jode mucho, pues no se hace. Salud. 

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