Cierre del ocio nocturno: pagan justos por pecadores.

Cuando los teatros y salas de fiestas empezaron a abrir, lo cierto es que no era el único con serias dudas y un poco de miedo: ¿Volverá la gente a entrar? ¿Tendrán miedo? Y lo cierto es que agotan las localidades. La gente tiene ganas de diversión, Evasión, disfrute… 
Me emociona ver que han echado de menos el teatro, la música en vivo, las copas en terrazas al aire libre. No obstante, me gustaría que todos puedan compartir mi reflexión. Ya sabemos todos que hay veces que pagan justos por pecadores, y esto lo digo por el ocio nocturno, vamos, lo que vienen siendo las discotecas y bares de copas de siempre. 
Hace poco pude ir a un teatrillo donde actuaba un familiar. Pude comprobar que la gente entraba con su mascarilla, se nos tomó la temperatura, nos echabamos hidroalcohol en las manos y una chica apuntaba nuestros nombres y DNI. 
Una vez dentro, nos sentamos juntos los que íbamos en grupo, y se dejaban varias butacas de separación con los siguientes espectadores. 
Y es por esto, supongo, por lo que ningún brote, que sepamos, ha venido de un cine o teatro. El cuidado es máximo, ya que si empezaran a surgir Brotes, cerrarían, y eso es algo que teatros y ayuntamientos tienen muy en cuenta.
Hay personas que van al gimnasio todos los días, y os cuento lo mismo: es un sitio en el que la gente suda y respira fuerte, y podría ser un foco de contagios. A los usuarios les toman la temperatura cada día. Pasan por un felpudo húmedo para desinfectar calzado y por otro para secar las suelas. Siguen las flechas hacia el vestuario (hay flechas de ida y de vuelta para que existan apelotonamientos). 
Enfrente de las taquillas han hecho separaciones con cintas para ocupar un sitio en los banquitos. Un amigo me cuenta: “Yo entreno en grupo, así que entramos con la mascarilla y no nos la quitamos hasta que ya hemos cogido step, mancuernas, barras… y estamos en nuestro sitio (el suelo está marcado, no se permite más que ese reducido aforo). Las clases duran 15 minutos menos para que, al acabar, podamos desinfectar con el material que tenemos allí las colchonetas, barras, pesas y todo lo que hayamos usado. Al salir, dejamos la llave de la taquilla en una especie de cajita blanca abierta que se desinfecta mediante una luz”. Si todos los gimnasios toman estas medidas, no me extraña que tampoco haya brotes en centros deportivos. 
Claro que están cobrando menos cuota que la habitual ya que hay menos ratio para las clases y además duran menos. Pero también era necesario ir con máxima prudencia, así que han preferido bajar la cuota de socio pero asegurar máximo cuidado: que no les cierren, y ya se irá avanzando poco a poco.
Tengo amigos dueños de locales de copas o pequeñas salas de conciertos que están desesperados: han controlado aforos, mascarillas… y ahora les cierran, porque muchos de los brotes vienen del llamado ocio nocturno. 
La gente bebe, se relaja, se hablan al oído porque con la música alta no se escuchan, y cuando ya van borrachos como congrios, ni os cuento. 
El problema es que hay discotecas o salas de ocio nocturno que, desde que pudieron abrir, sólo pensaron en facturar. Lo de poner pegatinas en las cámaras de los móviles era, por lo visto, habitual en muchas discotecas. A los dueños les daban igual las restricciones de aforo, obligatoriedad de mascarillas, etc. De repente, había que facturar lo que se pudiera y recuperar los meses perdidos. ¿Resultad?: brotes a tutiplén y ocio nocturno cerrado. 
Entiendo que controlar a la gente en una discoteca o bar de copas no es lo mismo que hacerlo en un teatro o cine, donde la gente tranquilamente ocupa su butaca y ve el espectáculo. Pero también sé que hay locales que sí han hecho todo lo posible. Que se han esforzado y ahora se ven obligados a cerrar por, no sé, la irresponsabilidad total, la ambición o el egoísmo de otros. 
Mucha gente pasándolo mal, y no hablo sólo de los dueños, también de músicos que no acaban de levantar cabeza. Si cierran las salas de conciertos o hay locales que tienen que cerrar a la primera, es difícil cubrir gastos y llevar música en directo.
Con todo este rollo lo único que os quiero decir es que tener cuidado, funciona. Que con la situación que tenemos, quizás hay que ir poco a poco, aunque la recuperación económica sea más lenta, pero también más segura. Y que por unos cuantos, ahora “unos muchos” se ven perjudicados, y hay familias enteras pasándolo mal. 
¿Íbamos a salir mejores? ¿Reflexionarán los que han permitido en sus locales fiestorros sin control perjudicando así a todo el sector, provocando brotes a tutiplén y consiguiendo el cierre total? ¿Les ha merecido la pena? 
El día que aprendamos a pensar en conjunto y a arrimar el ascua un poco a la sardina del otro y no siempre a la nuestra, estaremos trabajando en equipo y eso, demostrado, funciona. Salud. 

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