Que vuelva la música, el teatro, las palmas. Que regrese la cultura.

Hace unos días leí algo que me hizo reflexionar sobre cómo se mide el efecto Covid-19 en los sectores de este país. 

Sin lugar a dudas el más perjudicado es el de la cultura: música en vivo, teatro, cine, orquestas… Discotecas y pubs llenos de gente sin guardar la distancia reglamentaria y sin mascarilla. Macro botellones. Deportistas que practican su deporte colectivo (fútbol o baloncesto), etc. Sudán, se tocan… En fin, que se lo pregunten al Fuenlabrada CF. 

En la playa para pasear tienes que llevar la mascarilla, aunque para llegar desde la toalla hasta el mar no hace falta. El virus debe de ser inteligente y sabe a quien contagiar. 

Si eres futbolista de Primera o Segunda División, ponte la mascarilla si eres reserva porque la Covid-19 te puede contagiar en la grada aunque estés a muchos metros de tus compañeros. El virus es implacable con los reservas. En cambio, si eres titular, no te la pongas. El virus es bueno con los que elige el entrenador y podrás abrazarte con tus compañeros para celebrar un gol. Lo mismo en baloncesto. 

Si vas por la calle o por el parque de tu ciudad, tienes sed y encuentras una fuente pública de agua, recuerda que está prohibido pulsar el botón para que puedas beber; el virus es implacable en esta situación. Sin embargo, es tal la inteligencia del virus que a los parquímetros de tu ciudad no los ataca; ahí no tendrás problema en pulsar el botón para que realices el pago.

Pasando al tema de la cultura, estos meses se está experimentando en Murcia conciertos en la Plaza de Toros, guardando la distancia y con todas las medidas de seguridad. 

Han actuado o van a actuar Andrés Suárez, José Mercé, Pablo López, 500 Noches Banda (el mejor tributo a Joaquín Sabina) o Los Secretos, entre otros muchos. Esta iniciativa está funcionando de maravilla. 

Hay muchas promotoras que van a seguir el ejemplo del “MurciaOn”, pero perdemos festivales míticos en la provincia de Alicante como el Leyendas del Rock o Rabolagartija (Villena), el Elche Live Music Festival, el Montgorock (Jávea), el Alicante Spring Festival, el Emdiv Music Festival (Elda), el Reggaeton Beach Festival o Low Festival (Benidorm)… 

Soy un defensor a ultranza de la mascarilla, aunque soy un gran amante de la música, el teatro, la cultura… Esa cultura discriminada o dejada de la mano de Dios por los que tratan de controlar esta endiablada pandemia. 

Hace unas semanas, Juan Valderrama, hijo del mítico Valderrama y Dolores Abril, grabada un tema que resume todo lo que este comunicador ha escupido. 

El tema se titula “Que vuelva”, y dice así: 

‘Que vuelvan los besos, las risas, las voces. Y los bares llenos. Los gritos, los goles. 

Que vuelva el abrazo, el aplauso, los soles. Que vuelvan, por Dios los niños al cole

Que vuelvan los cines y las palomitas. Y los teatros llenos de buenos artistas. Que vuelva, que vuelva la música en vena. 

Vuelva la alegría, se vaya la pena

Canta y no llores. Que lo malo se va en un suspiro. Y amargarse no vale la pena. 

Que la vida está llena de cosas pequeñas. Que le dan sentido. Canta y no llores. 

Que lo malo se va en un suspiro. Y amargarse no vale la pena. Que la vida está llena de cosas pequeñas que le dan sentido. 

Que vuelva el calor. Y la gente en la calle. Los brindis al sol. Los besos al aire. 

Que vuelva a escuchar una buena noticia. Y al despertarme, sentir tus caricias. 

Que vuelva la prisa, el quehacer, la rutina, y arreglar el mundo en el bar de la esquina. 

Que vuelva, que vuelva la música en vena. Vuelva la alegría y se vaya la peña. Que lo malo se va en un suspiro. Y amargarse no vale la pena. 

Que la vida está llena de cosas pequeñas que le dan sentido. Canta y no llores. 

Que lo malo se va en un suspiro y amargarse no vale la pena. Que la vida está llena de cosas pequeñas que le dan sentido. 

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