La precariedad y la estacionalidad frenan al paro covid.

Como ya hiciera el mes de junio, julio confirma la paulatina recuperación de la actividad económica en Alicante tras los meses de cierre forzado por la pandemia del coronavirus. Al significativo aumento de la afiliación a la Seguridad Social (+13.555), se une una reducción del paro notable (-9.294). Obviamente, es pronto para decir que la crisis económica y de empleo ligada al covid ha pasado, sin embargo, estos datos sí muestran que se empieza a deshacer la primera burbuja del “paro covid”. La reanudación de la actividad y, más, en este periodo de aumento de la producción ligada a la estacionalidad turística estructural, ha empezado a compensar el desempleo acumulado en los meses de cierre. Tampoco echemos las campanas al vuelo, habrá que estar pendientes de los previsibles “rebrotes” del paro ligados no sólo a la prolongación de la pandemia sino, sobre todo, a una legislación laboral que sigue favoreciendo el despido y la contratación precaria. Seguramente, es el momento de seguir desmontando la reforma laboral.

La importante reducción mensual del paro, la mayor en un mes de julio desde que tengo datos (2006) tiene que ver con la reactivación productiva además de con la temporada turística, por cierto, muy mermada este verano. Se ha acumulado un paro que ya decíamos era coyuntural y ligado al confinamiento, terminado este, la actividad y la demanda de mano de obra se reanudan. Sin embargo, todavía se arrastra una importante pérdida de empleo (+37.048 personas en paro más que en julio de 2019) la mayor parte de ella relacionada con la COVID que requiere de una mayor apuesta por la productividad sostenible visto que el sector servicios no parece que vaya a recuperarse a corto plazo.

Que la maquinaria productiva no está al mismo ritmo que otros años lo muestra que el número de contratos realizados, 52.987, la cifra más baja en un mes de julio desde 2013 (que se firmaron 52.931). Lo que no cambia es la precariedad de esos contratos, tan solo el 9% son indefinidos.

Un buen dato es la recuperación de la afiliación a la Seguridad Social que desde mayo no deja de aumentar su cómputo mensual. Se consolida la desescalada del paro covid pero, conociendo las debilidades del mercado productivo alicantino, es urgente fortalecer la afiliación poniendo en marcha acciones que impulsen la actividad económica y la transformación del modelo productivo con criterios sostenibles y, por supuesto, de empleo digno. Un paso clave es compensar la deuda de empleo con el sector público, un sector que se ha mostrado clave, estratégico, en estos meses y que muestra que su desmantelamiento y la reducción del empleo público sufrido estos años atrás es irresponsable.

La recuperación de la actividad está haciendo que se reduzca la necesidad de protección a las personas en ERTE o en desempleo. De hecho en junio pasado (último dato disponible) había un total de 159.036 personas beneficiarias de prestación por desempleo en Alicante, mientras que en mayo fueron 218.561. Una diferencia que, además de marcar el alcance de las políticas de protección social puestas en marcha, muestran que se va recuperando la actividad y menos personas las requieren. Hay que estar pendientes de la evolución del empleo en los próximos meses y de la puesta en marcha de las necesarias políticas positivas que, en este momento, cobran una especial urgencia: la eliminación de la reforma laboral y construir unos presupuestos generales del estado, no prorrogados, y elaborados con la vista puesta en la actividad económica, el fortalecimiento de lo público, el empleo digno y en superar los efectos, en la salud y en la economía, de la pandemia por coronavirus.

José María Ruiz Olmos

Sec Empleo CCOO l’Alacantí-les Marines

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