Para un trabajo digno, una política decente.

El domingo 24 celebramos el Día de la Hoac, bajo el título “Para un trabajo digno, una política decente”.

El Día de la Hoac es un día de encuentro para la reflexión y la celebración para los militantes que integran este movimiento, hombres y mujeres trabajadoras. Es un motivo de fiesta donde nos encontramos con familiares, amigos, simpatizantes, compañeros y compañeras de trabajo.

Este año, como consecuencia del COVID19, nuestro encuentro y celebración será virtual. Seguro que cuando esto pase, volveremos a encontrarnos.

Seguimos profundizando en la reflexión iniciada en el marco de la campaña “Trabajo digno para una sociedad decente”. Y este año, bajo el lema “Para un trabajo digno una política decente”, pretendemos ahondar en cómo la racionalidad y la lógica política dominante ha afectado en la precarización y empobrecimiento de los trabajadores y trabajadoras; cómo ha contribuido a limitar el sentido del trabajo humano y de qué modo ha minado la identidad social y política de la persona trabajadora. Por ello necesitamos una cultura política que afronte un doble desafío: por un lado, recuperar una comprensión y vivencia de la política como algo propio del ser humano y, por otro lado, recuperar la capacidad de decisión sobre los problemas que nos afectan a la sociedad, porque esta capacidad ha sido secuestrada por los poderes económicos.

Ahora más que nunca estamos viviendo una crisis para la que vamos a necesitar aunar esfuerzos y fomentar políticas encaminadas a atender a los más empobrecidos, evitar la precarización y promover un empleo digno para construir entre todos una sociedad decente.
Nuestra reflexión pretende ser una aportación a la cultura del encuentro que promueve el papa Francisco, para hacer posible un trabajo digno en una sociedad decente. Es una propuesta que ayuda a orientar políticas que piensen el trabajo desde una clave liberadora, que permitan una vida plena en la que desarrollar todas las dimensiones personales y sociales del ser humano y responder al reto de la crisis socio-ambiental que afecta a la humanidad.

El Papa Francisco nos recuerda en la Evangelii Gaudion: «¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia» (EV203). Parece que también en este tiempo de dolor y sufrimiento, también para las mujeres y hombres del trabajo, se hable de trabajo digno.

Hoy se hace más necesario que nunca promover en el debate político, que trasciende lo que son las instancias legislativas y de gobierno, la necesidad de utilizar «las luces largas» a la hora de plantear iniciativas que sirvan a un horizonte de paz y justicia, también en lo que concierne a este conflicto capital-trabajo.

D. Innerarity, en su libro “Una teoría de la democracia compleja”, y a propósito de este debate, decía: «Un déficit manifiesto de la política es la cortedad de mira de sus programas; el tratamiento de los síntomas en vez de la lucha contra las causas; su dependencia de los electores actuales a costa de las generaciones futuras; la incapacidad, tanto de los representantes como los representados, para enfrentarse a problemas latentes; el irresistible encanto de las simplificaciones tanto tecnocráticas como populistas

También el papa Francisco, haciendo referencia al diálogo entre política y la economía señala: «La política y la economía tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y a la degradación del ambiente. Pero lo que se espera es que reconozcan sus propios errores y encuentren formas de interacción orientadas al bien común. Mientras unos se desesperan sólo por el rédito económico y otros se obsesionan sólo por conservar o acrecentar el poder, lo que tenemos son guerras o acuerdos espurios donde lo que menos interesa a las dos partes es preservar el ambiente y cuidar a los más débiles. Aquí también vale que «la unidad es superior al conflicto» (Laudato si’, LS 198).

Y, desde la convicción de que es necesario una nueva cultura política que ponga en el centro a las personas y su dignidad, y así recuperar la capacidad de decisión sobre los problemas que nos afectan a la sociedad, porque esta capacidad ha sido secuestrada por los poderes económicos», la Hoac ha publicado en estos días, el Cuaderno 19 “ Política y políticas para un trabajo digno”, donde realizamos una serie de propuestas liberadoras que acaben con la subordinación del trabajo humano al capital.

Os animo a celebrar con nosotros este Día de la HOAC distinto al de otros años, a través de nuestros medios diocesanos y en redes sociales.

Cuando todo esto pase, volveremos a encontrarnos, en las calles, en las plazas, en los centros de trabajo, trabajando y acompañando al mundo obrero y del trabajo empobrecido.

#EslaPolítica
#TrabajoDignoSociedadDecente

#DíadelaHoac2020

Jesús Fernández-Pacheco Caba

Militante de la Hoac, Centro de Alicante

1 pensamiento sobre “Para un trabajo digno, una política decente.

  1. Muy bien, Jesús. Un artículo concreto y clarificador. Esto es lo que plantea el Papa. Esto es por lo que lucha la HOAC.
    Loles

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