COVID-19 en cifras 25 de abril de 2020 a las 21:00 h. Tonta la última.

25 de abril de 2020 a las 21:00 h.
Tonta la última
Francisco Jesús García García
Y es que en el mundo traidor, nada hay verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con
que se mira. Podría ser una máxima de la posmodernidad del pensamiento líquido, pero de hecho es
un poema de Campoamor de finales del siglo XIX. Viene a cuento porque el mero anuncio de la
posibilidad de una desescalada asimétrica del confinamiento en España a partir de la segunda
quincena de mayo ha abierto una loca carrera, tonta la última, entre las Comunidades Autónomas
españolas para postularse como las primeras a “desconfinarse”. Está en juego llegar con un adelanto
privilegiado a la reapertura del consumo, es decir de la economía, pero corriendo el riesgo de una
precipitación que puede generar graves consecuencias políticas a sus promotores y de salud a sus
destinatarios.
Si no quiere precipitar una grave crisis política del ya endeble equilibrio autonómico, el Ministerio
de Sanidad tendrá que basarse en cifras objetivas y medibles para permitir transferir a los gobiernos
autonómicos, a unos sí y a otros no, la capacidad de, a su vez, transferir a sus órganos de gestión
territorial desconcentrada, unos sí y otro no, la organización de la renormalización. Y aquí nos
encontramos con otro escollo. La unidad territorial de movilidad es muy probablemente la comarca.
El municipio queda pequeño, la provincia grande. Pero no existen órganos comarcales a los que
pasar la patata caliente de la decisión del fin del confinamiento.
Se ha convertido en un tópico enormemente extendido que la mortalidad por COVID-19 es
inversamente proporcional al número de tests utilizados en la detección de casos. Alemania es el
mantra repetido: muchos tests, muchos contagios, pocos fallecimientos. Sin embargo, un caso
aislado no necesariamente define una ley general, que es la que necesitará el gobierno español para
establecer un criterio objetivo discriminatorio sobre qué territorios deben adelantarse en la
relajación de las restricciones.
Salvador Illa no lo tiene fácil. En el gráfico adjunto se ha representado cada Comunidad Autónoma
española según el número de PCRs utilizados por millón de habitante y su tasa de mortalidad
(número de muertos por Coronavirus por millón de habitantes). La lógica teutona (a más tests
utilizados menos fallecimientos) no parece funcionar en el caso interno español, que contradice la
hipótesis: la correlación es muy endeble (solo el 33%) y positiva, no negativa, como sugiere la
teoría germanófila. Tal vez Alemania sea un outsider, un valor atípico en términos estadísticos. Tal
vez la explicación haya que buscarla en otros factores.
Por otro lado, en la clasificación de países con mayor tasa de contagio del mundo, Francia y Reino
Unido superan los veinte mil fallecimientos y se acercan rápidamente a la cifra de España.
Para reflexionar. #QuedateEnCasa.

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