Las Hogueras de San Diego.

DAVID RUBIO DE ANTÓN/ @david_rubio7

Ya es oficial. Las Hogueras de San Juan esté año no serán en San Juan, sino que se plantarán el 2 de septiembre y se quemarán el 6 (Día de San Diego).

Antes de continuar, quiero dejar claro que en amor a las Hogueras a mí no me gana ni el tato. Desde pequeñito no he perdonado ni una sola noche desde el 20 hasta el 24. Y actualmente soy barraquer de una de las barracas más conocidas e históricas de esta ciudad. Por todo esto, no entiendo este insólito cambio de fechas.

Historia

Me gustaría recordar que las Hogueras de San Juan no se celebran para mayor gloria y satisfacción de ningún alcalde o presidente de Federación. Tampoco fueron inventadas para que nadie se forre haciendo “el agosto” (o más bien, según parece, “el septiembre”).

Las Hogueras de San Juan obedecen a una tradición que se remonta a bastantes siglos atrás, cuando los labradores de nuestra zona quemaban muebles y trastos viejos para celebrar la venida del verano. Antaño los cambios estacionales eran más importantes incluso que los anuales.

Del campo pasó a la ciudad, y todos los 24 de junio en Alicante se montaba una buena juerga en la que muchos alicantinos sacaban objetos a la calle para quemarlos en improvisadas fogatas. A veces incluso a los vecinos daban formas a los muebles antes de incinerarlos, por ejemplo parodiando al alcalde o al párroco de turno. Así nacieron los primeros ninots.

Fue en 1928 cuando a un gaditano llamado José María Py se le ocurrió convertir las Hogueras de San Juan en una fiesta oficial de la ciudad, logrando convencer al Ayuntamiento para que autorizara que se plantasen 8 monumentos oficiales. A partir de ahí, ya fue viniendo todo lo demás.

La única hoguera del 39

Aunque no lo parezca, la crisis del coronavirus no ha sido la mayor catástrofe a la que se han tenido que enfrentar nuestras fiestas sanjuaneras. Durante la Guerra Civil fue necesario suspender las ediciones de 1937 y 1938.

En 1939 la guerra ya había acabado, pero Alicante había quedado demasiado destruida y arruinada como para celebrar unas Hogueras en condiciones. Aún así los foguerers hicieron el esfuerzo de reunir dinero suficiente (en plena Posguerra más dura) para plantar al menos una única hoguera frente al Mercado.

El artista Francisco Muñoz quiso convertir este monumento en un homenaje a los alicantinos, que tanto habían sufrido durante tres largos años el hambre y las bombas de la guerra. Incluso se atrevió a construir un ninot dedicado al presidente republicano Juan Negrín, y le puso de nombre ”La fuga” en honor a todos los que habían partido hacia el exilio político.

Nunca ha dejado de sorprenderme que esta hoguera, construida en la época más represiva de la Dictadura, no fuera censurada por las autoridades franquistas. Quizás sea que las Hogueras son mucho más fuertes de lo que nosotros mismos nos creemos. Sobrevivieron incluso a una guerra y en 1940 volvieron con más fuerza que nunca. Eso sí, como las Hogueras de San Juan, no reconvertidas en las de San Diego.

Los monumentos

De acuerdo, lo sé. Estoy focalizándome en la parte histórica, y olvidándome de la económica. Supongo que será porque quiero pensar que la fiesta todavía es más importante que el dinero. Pero venga, hablemos también de pasta.

Yo entiendo perfectamente que muchos artistas foguerers viven de esto, y suspender las Hogueras sería un golpe terrible para ellos. Sin embargo, yo pregunto: ¿A quién pretendemos engañar? Incluso aunque traslademos las Hogueras a septiembre, este año no habrá grandes monumentos. Muchísimos alicantinos se han visto económicamente muy perjudicados por el coronavirus y en tan poco margen no van a tener tiempo de recuperarse. Con todo el dolor en su corazón, muchos tendrán que borrarse de su comisión.

Para hacer unas Hogueras ‘light’, al menos hagámoslas en su fecha real. Las previsiones apuntan a que en mayo ya podremos volver a salir a la calle. Quizás sí podamos plantar unos pocos monumentos, más pequeños y sencillos que otros años, de manera simbólica. Como se hizo en el 39.

La diversión

Entiendo también que a los comerciantes y hoteleros también les vendría muy bien este empujón económico en septiembre. Pero volvemos a las mismas. Unas Hogueras de San Diego nunca van a provocar tantos beneficios económicos como unas Hogueras de San Juan. Y menos compitiendo contra las Fallas, programadas para tan solo un mes antes.

Puestos a entender, por supuesto que entiendo que la gente necesitará salir y divertirse después de toda esta dura crisis sanitaria. Yo soy el primero al que la casa se me cae encima. Ahora bien, ¿tengo que recordar en donde vivimos? Alicante es una de las ciudades más divertidas en verano de toda España.

Y no estoy pensando solo en la playa, el tardeo y la juerga nocturna. En julio celebramos los Moros de San Blas y las Fiestas de San Gabriel; en agosto los de Altozano y las fiestas de las urbanizaciones; y en septiembre las Fiestas del Raval Roig. Y seguro que me estoy olvidando de alguna. ¿En serio necesitamos más excusas para levantar nuestra moral? Y las Hogueras de San Diego solo conseguirían eclipsar a todas estas otras fiestas tradicionales.

Por último, ahora quiero dirigirme directamente a la Federación. De verdad, os lo prometo: El mundo no se detendría porque aligeremos (solo un año) el calendario de eventos pre-Hogueras. Por ejemplo, ¿es sagradamente indispensable elegir y proclamar a la Bellea del Foc en dos actos diferentes? Insisto, solo un año y excepcionalmente.

¿Alicante no es Valencia?

En definitiva, creo que existen mejores alternativas a las Hogueras de San Diego. Y un año entero para reponernos de esta hecatombe nos daría un respiro a los bolsillos de los foguerers, y así podríamos regresar en 2021 con más fuerza. Quizás incluso menos comisiones desaparezcan si no tienen que afrontar gastos este año.

“Alicante no es Valencia” siempre repetimos. Nos llenamos la boca diciendo que “el estilo alicantino” es muy nuestro y que no somos como sus Fallas. Sin embargo, a la hora de la verdad, les estamos siguiendo como ovejitas. Ahora es el momento de demostrar que tenemos más personalidad y sentido común que ellos.

Imagino que algunos me dirán que soy demasiado “purista” por haber escrito esto, cuando en realidad yo no estoy para nada en contra de los cambios. Soy plenamente consciente de que las fiestas han evolucionado mucho desde aquellas primeras del 28. De hecho originariamente no se elegía una Bellea del Foc, ni se cantaba un himno oficial, ni se disparaban las mascletás en Luceros.

Ahora bien me parece absurdo que seamos puristas a tope con las mascletás para que ni valoremos cambiarlas de sitio cuando nos están diciendo que dañan al monumento de Bañuls, y sin embargo no nos importe rebasar la única línea que si que no se puede rebasar: Quitarle el “San Juan” a las Hogueras de San Juan.

¿De verdad Luis Barcala y Toñi Martín-Zarco quieren pasar a la historia como el primer alcalde y presidenta de la Federación en cargarse 92 años (y varios siglos) de tradición?

Si queremos tener una fiesta seria y digna, no podemos cambiarla de fecha a nuestro antojo obviando su origen histórico. Abierta esta puerta, quizás al año que viene no sé quién dirá que si ponemos la Cremà al día 26 de junio porque así cae en sábado y ganaremos más beneficios. Y a así, acabaremos permitiendo que el dinero asesine para siempre las Hogueras de San Juan.

Foguera Alfonso el Sabio. Año 1936.

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