Es estéril y peligroso creer que uno domina el mundo entero gracias a Internet cuando no se tiene la cultura suficiente que permite filtrar la información buena de la mala.” Zygmunt Bauman

No es que Zygmunt Bauman quisiera llamar ignorante a gran parte de la población, como tampoco lo está haciendo la que escribe, sino que este sociólogo de origen anglosajón se pasó la última parte de su vida académica tratando de dilucidar que un exceso de información no implica estar más informados y como impactaban sobre todo las redes sociales en esta premisa.

Creo que no es una cosa que no les haya pasado por la cabeza estos días, y más con la cantidad de tiempo libre que parece que tienen algunos pese a las mil y una formas que se han publicitado para ocuparlo. Digo que seguro se les ha pasado por la cabeza porque seguro que todos hemos recibido por WhatsApp o algún otro medio, mil y una cadenas de mensajes con un “PASALO” al final, “memes” con fotos o vídeos con alocuciones y subtítulos integrados que nos ha hecho reír, indignarnos o incluso “informarnos” sobre lo que está pasando.

Les voy a explotar una burbuja: la mayor parte de esa información es falsa y/o irrelevante; es más, hasta puede que el dato que les acabo de aportar sea falso y/o irrelevante también. Y es que en la época de la posverdad es muy complejo dilucidar qué aporta y qué intoxica.

Por eso me fascina leer asiduamente estos días que decisiones tomadas justamente para mejorar la situación de pánico e histeria colectiva y mejorar la efectividad de las medidas restrictivas que se están tomando contra el COVID-19 estén siendo blanco de crítica continua. Y todo porque los datos que se están haciendo públicos sobre el número de hospitalizados y fallecidos por COVID-19 se están facilitando por provincia y no por hospital.

Además, si supiéramos las de cada hospital, ¿Por qué no las de cada municipio, las de cada barrio, las de cada casa? Sinceramente, y sin tratar de dar lecciones a nadie, creo que cuanto más global todo mejor para el propósito marcado que es el de combatir esta pandemia y sobre todo que sea lo más rápido posible para que los efectos económicos y sociales a largo plazo se resientan lo menos posible.

Podemos escribir mucho sobre si, desde el punto de vista personal, nos parece bien o mal, con esa perspectiva irreal como digo de que estamos “informados” de absolutamente cualquier detalle, pero, realmente ¿Es producente conocer el dato pormenorizado? Es decir ¿Qué nos aporta ahora mismo para mejorar la situación en la que estamos?

Con honestidad, esto no va a mejorar la capacidad de acción, y digo esto porque si lo importante es el saber donde hay o se tiene sospecha de que haya algún infectado para frenar la expansión -que es ahora mismo lo que nos debe ocupar- esto no ha mejorado la capacidad de acción de algunos en días anteriores que andan pidiendo saber cuantos infectados hay en el Hospital de Torrevieja, Orihuela o Alicante. Tanto es así que había un riesgo de positivo en el Ayuntamiento de Torrevieja y hasta su confirmación no se tomaron medidas pese a existir ya recomendaciones generales y particulares que así lo sugerían. Y ojo, lo que afirmo no es una critica ni un reproche, que quede claro, es una realidad que apuntala que no vale para nada conocer este dato y que lo que hay que hacer es contener todo lo máximo posible, haya o no infectados alrededor.

Conocer los datos por hospital, si, saciaría nuestra sed de “información” por el momento pero provocaría en cualquier caso dos problemáticas, la primera es que si los datos son bajos o nulos se daría una falsa sensación de seguridad – “ah, chica, si aquí no está llegando tanto” – lo cual nos haría bajar la guardia y comenzar a ser más “flexibles” en nuestros nuevos hábitos, cosa que no ayudaría en nada al propósito de todo lo que se está haciendo para controlar el virus en el menor tiempo posible. Si los datos son altos, pasaría justamente el efecto pánico que vimos en Madrid y otras zonas con una afección enorme, pánico absoluto seguido de actitudes que también nos harían como poco parecer una horda de zombis sin rumbo.

La navaja de Ockham, señorías, “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.”No es que aquí haya una conspiració judeo-masónica de que se quiera ocultar datos a unos “señoros” con un signo político y a otros no – además de que esos datos están protegidos por unas cuantas leyes, todo sea dicho de paso- es que básicamente estamos en estado de alarma y hay que ser lo más escrupuloso posible con lo que se cuenta y como se cuenta, y flaco favor se hace en estos días de incertidumbre, desesperación, replanteamiento del mundo en el que vivimos y sobre todo dolor para muchos por sus perdidas como para andar con estas polémicas estériles.

En pasar todo esto tendremos las hemerotecas, y veremos quienes estuvieron siempre dispuestos a mejorar la situación más compleja a la que se ha enfrentado nuestra sociedad en década y quienes estuvieron tratando, como siempre, de arrimar el ascua a su sardina.

Mientras tanto sigan las indicaciones oficiales, las medidas de higiene y contención a raja tabla, no bajen la basura vestidos de dinosaurios para recibir más likes en redes sociales y sobre todo dejen salir más que nunca su humanidad; aplaudan cada noche y cada día a esos servicios púbicos y a esos héroes y heroínas anónimos que nos están ayudando a seguir adelante. Faciliten su labor; es encomiable.

Por último piensen antes de darle al botón de “reenviar”; contrasten, piensen y recapaciten

Si algo nos está dejando todo esto es tiempo para hacerlo y para ver las cosas desde otra perspectiva.

Tamara Martínez Lidón. 

Politóloga. Sec. Grupo Municipal de Los Verdes de Torrevieja

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