CONFESIONES DE UN DISCO DURO EXTRAÍBLE.

ENRIQUE TÉBAR MARTÍNEZ/ @quiquetebar

Alicante. Marzo 2020. Covid 19. Confinamiento domiciliario. #QuédateEnCasa. Pasan los días.
Pasan las horas. Por suerte, algunos trabajos se pueden hacer de forma telepresencial. Intento guardar la jornada laboral lo mejor posible. Pero hay ratos para hacer cosas diferentes. Cosas que uno nunca hace.


El protagonista de este artículo es un disco duro extraíble marca Seagate, de unos cuantos cientos de Gigas. Debe haber alcanzado la mayoría de edad por estas fechas. Durante unos cuantos años, entre 2002 y 2012 “maromenos” era la copia de seguridad de todo aquello que
no quería perder. Proyectos de épocas laborales pasadas, presentaciones de mis clases de aquella época y … tachán!! Fotos.


Sí. Fotos. Testimonios de una cámara digital marca Nikon que aún conservo en estado de buena salud pero ha quedado algo obsoleta frente a los móviles actuales, pero que por aquel entonces ya hacía fotos de mucha calidad, y que la versión de WhatsApp para PC me permite
enviar rápidamente a quienes aparecen conmigo en ese viaje con el Hércules de 2004, esas paellas de la UA o de la UMH de 2007, esas Hogueras de 2008 o esa comida navideña de 2010.


Y gracias a la calidad de las fotos, uno vuelve a verlas como si fueran del mes pasado.
No olvidemos que en aquella época aún no habia WhatsApp y las redes sociales estaban en pañales, por lo que hay un montón de fotos a buena calidad que apenas se han compartido, mientras que las de los últimos años ya han circulado con mucha mayor facilidad. La sensación
de volverlas a ver es curiosa, no tiene nada que ver con esas fotos ochenteras, lejanas en el tiempo y con una calidad bien diferente, pero que recordaba mucho más porque el soporte
papel ha permitido echarles un vistazo con algo más de frecuencia.


Algunos de los que salís en esas fotos y que me estáis leyendo estáis recibiendo ya algunas joyas de ese pasado no tan lejano, otros las recibiréis en los próximos días o semanas. Y quién sabe si a alguno de vosotros que me estáis leyendo también se os ocurre tirar de disco duro
extraíble y enviarme alguna joya de aquella época. Ahí lo dejo.


Un último apunte. Doy mi palabra que antes de enviar nada me aseguro de que no estoy compartiendo fotos tabú, con un o una ex que ya ni queréis recordar, o haciendo algo que por aquella época estaba permitido y ahora no, y hasta aquí puedo leer; también es cierto que teníamos unos cuantos años menos. Intento ser políticamente correcto, no quiero que nadie
haga vudú conmigo, que con el tema del confinamiento domiciliario hay mucho tiempo libre.
Se queda en secreto. Sólo lo sabemos el Seagate y yo. Palabra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *