La siesta del borrego.

MIGUEL GONZÁLVEZ/ @MGP1959

Estimado lector, seguramente tendrá usted la oportunidad de leer esta crónica en momentos de sosiego, en la cola de una peluquería, en el triaje del hospital o simplemente en la terraza de un bar, donde usted necesite disimular, porque está rodeado de mujeres bonitas y con su presencia no las quiera incomodar.

Solo le voy a pedir que antes de empezar a leer, por favor, respire profundamente y no se me cargue de prejuicios de valor, porque como si de un libro de la gran Paz Castelló se tratara, todo parecido con la realidad puede ser una novela o haberlo escuchado usted alguna otra vez más.

Hace más de una década, tuve la suerte de asistir, como invitado de piedra, a una estupenda entrevista de carácter deportivo que le realizó el gran Óscar Crespillo a un importante empresario de esta ciudad.

En un impas, de dicha entrevista, le pude preguntar…

¿Cuántas empresas tiene usted? A lo que el empresario me contestó, más de 50

Asombrado por tal volumen de negocio le volví a preguntar…

¿Y qué fabrican ustedes? Y me dijo “Bienestar

Al ver mi cara de asombro por su respuesta, el empresario apostilló… Sí, porque lo más importante es dar trabajo a la gente y devolverle a la sociedad parte de los beneficios que se obtienen de ella.

No quise ser impertinente con nuestro anfitrión y seguí la entrevista en un segundo plano.

Al salir de la misma y llegar a casa (vivo junto al Puente Rojo), ya eran las 12 del mediodía y me senté un momento en el sofá para ordenar mis apuntes, antes de pasar a limpio los datos de la entrevista para la Revista Herculanos.

Mi mente me martilleaba constantemente con aquellas palabras.

¡Bienestar! Devolverle a la sociedad parte de los beneficios que se obtienen de ella.

¡Bienestar! Devolverle a la sociedad parte de los beneficios que se obtienen de ella.

¡Bienestar! Devolverle a la sociedad parte de los beneficios que se obtienen de ella.

De repente, me ví paseando por el nuevo “Parque Central” ¡Qué bien ha quedado esta zona de Alicante, tras liberar las vías del tren de acceso a la ciudad! Un gran parque con zonas ajardinadas, con juegos infantiles, zonas específicas para perros, zona deportiva para mayores y todo el recinto rodeado de carriles para ciclistas, para patinetes y para hacer footing.

Andando andando llegué a la Estación Intermodal, un edificio comercial superior, de 7 plantas y tres sótanos, creado con todo lujo de comodidades para el viajero y para el visitante, con su acceso directo al TRAM, con su facilidad para enlazar con el transporte público, junto a la nueva Estación de Autobuses, diversas zonas de parking para vehículos y un gran servicio de Taxis las 24 horas del día. ¡Ché! Un lujo de servicios que tiene nuestra ciudad.

Pero claro, es normal, con todo el centro peatonal, desde la Avenida de la Estación hasta el Meliá, da gusto pasear, he quedado prendado, de lo bonito y sorprendente que está nuestro Comercio Tradicional, se nota que tras la llegada de Ikea a Rabasa, los comerciantes no solo han despertado de su letargo emocional, sino, que han aplicado las muchas posibilidades que hoy en día les dan las nuevas tecnologías para adaptar sus comercios a los nuevos tiempos. Un lujo ver que la ciudad ha perdido sus complejos y una muestra de ello son los locales y franquicias de la provincia que proliferan en la ciudad, me encantan los Restaurantes del empresariado ilicitano “La Costra Nostra”, las tiendas de turrones de Xixona, las de chocolates de La Vila, las de Zapatos de Elda, las de los embutidos de Pinoso y tantas y tantas marcas provinciales.

¡Qué bonito ha quedado el nuevo hotel Ideal! Respetando la fachada del antiguo cine ha revalorizado todo el entorno peatonal de Teatro.

Llegar al puerto y comprobar el gran impacto que ha creado el soterramiento del tráfico desde Canalejas hasta el antiguo Scalextric es una gozada, el paseo marítimo que ha quedado en toda la fachada litoral, que llega desde el gran nuevo puerto deportivo de Puerto Amor de la Albufera, hasta Urbanova, tras trasladar las nuevas vías del tren, que llevan al Aeropuerto y de la carretera de Elche por Bacarot, ha sido un gran acierto y una gran impacto para Alicante.

Ni qué decir tiene que la nueva “Ciudad Universal” creada en la zona de la vieja Ciudad de la Luz también ha sido impactante, con su “Ciudad de los Oficios”, de la Música, de la Ciencia y Nuevas Tecnologías, de las Artes del Cartón Piedra, de la Salud en el deporte, de la Hostelería, con todo tipo de servicios y de oportunidades para nuestros jóvenes, impactando tanto, que no solo no tenemos ya paro juvenil, sino, que vienen muchísimos jóvenes de otras ciudades a formarse y trabajar aquí.

¡Qué bien nos ha venido el gran Plan Rabasa! La creación allí de treinta mil viviendas ha creado tal competencia en el sector inmobiliario que hoy es fácil comprar una vivienda o alquilarla a precios asequibles para todos.

Nuestro sector de ocio es espectacular para nuestros visitantes, el nuevo Rico Pérez y toda la nueva zona deportiva que va desde el Estadio, hasta el nuevo Pabellón deportivo, donde antes estaba el horrible Centro de Tecnificación, ha quedado espectacular y ha dado un sentido comercial y de disfrute a todo el entorno del Castillo de San Fernando muy bueno, por cierto, la idea del Teleférico de Cristal que une el Castillo de San Fernando y el de Santa Bárbara es un proyecto empresarial envidiable para otras ciudades.

Toda la ciudad conectada, con las dos Vías Parque creadas al efecto, hacen muy accesible desplazarse entre barrios y toda la zona de playas, sin atascos.

Por último, ¡Cuánto que me gusta como ha quedado La Sangueta!, con su Auditorio y toda la zona ajardinada y deportiva creada entre el Arrabal Roig y lo alto de la Serra Grossa.

Y es que la ciudad es un escaparate para otras, su limpieza y su luz la hacen muy bonita.

Desde que se trasladaron todos los silos del puerto, los depósitos de combustible y toda la actividad contaminante, a través del barranco de Agua Amarga hacía Bacarot, la ciudad ha cambiado y derrocha su esplendor.

Solo nos falta eliminar, de una puñetera vez, ese ruido ensordecedor que me grita, grita, grita…

¡Papá, qué vamos a comerrrr!

¡Dios Bendito! ¡Me acabo de despertar del mejor sueño de mi vida!

En fin… ¡Es lo que tiene, la siesta del borrego!

Un fuerte abrazo amigos y Felices Fiestas.

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