Desde la HOAC… ¡NO a la siniestralidad laboral!

Escribo estas líneas en los últimos días de noviembre. “El mes de los muertos”, lo llaman. Marca el calendario la fiesta de Todos los santos, unida al 2 de noviembre, Día de Difuntos (más allá de las estridencias propias del “Jalogüin” que nos va colonizando y disfrazándonos de frivolidad). Más bien, encuentro mis raíces en aquella sana tradición cristiana que me invita a la memoria agradecida de aquellas personas que ya nos dejaron, que añoramos en lo más hondo, y a las que recordamos con amor pues les debemos lo mejor que somos. “Tanto amor no puede terminar”…

¡Es tan importante no perder la memoria! El olvido es cáncer que mina cada “hoy” e hipoteca nuestro futuro. Y el sistema en el que andamos inmersos, este sistema neoliberal de producción y consumo, es especialista en olvidos, pues solamente conoce de beneficios, se le difuminan los rostros concretos, las historias personales y familiares, gentes que arriesgan su vida por ritmos estresantes, exigencias del sistema que en muchos casos rozan la esclavitud, presión al límite para cumplir con la producción, con las cuotas, los plazos, las expectativas, las mierdas… la muerte. Ritmos de muerte. A este sistema se le olvidan nuestros muertos.

En este 2019, hasta septiembre (información de Europa Press), “se contabilizaron 473.837 accidentes laborales con baja, lo que supone un aumento del 4,9% respecto al número de siniestros del mismo periodo de 2018” (los accidentes laborales sin baja sobrepasan ampliamente el medio millón). La mayor parte de los accidentes laborales se producen “por sobreesfuerzos físicos y choques o golpes contra objetos en movimiento o inmóviles”. Pero si abundamos en las causas, encontramos que detrás de estas desgracias existe mucha falta de control en las medidas de seguridad, la escasa formación, el empleo precario, la subcontratación o la economía sumergida –y, para más “inri”, estas circunstancias se acentúan en períodos de crisis económica-.

Y en este océano infinito de víctimas… no nos olvidemos, no los olvidemos: van 507 muertos por accidente laboral en lo que va de año (hasta septiembre inclusive).

¡Basta ya de tanta muerte! Nadie, absolutamente nadie, debería perder la vida por trabajar.

Desde la HOAC, como organización de trabajadoras y trabajadores cristianos, reafirmamos nuestro compromiso en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas y por la defensa de la salud laboral.

La siniestralidad laboral genera un enorme sufrimiento a trabajadores y familias. No es mala suerte (este punto de “destino inevitable” y de “ruleta rusa” nos indigna hasta el extremo). El trabajo debe ser un lugar donde, además de ganarnos un sueldo para vivir, podamos desarrollar nuestras capacidades y ponerlas al servicio del bien común. No un sitio donde enfermar o incluso morir.

Será justo promover este sentir común social en torno a la necesidad de ese trabajo digno que genere una sociedad decente: en esta tarea nos sentimos implicados y complicados, como os compartíamos hace un par de meses en Alicante Opinión, desde esta organización obrera; con la referencia de Jesús, el Obrero de Nazaret, y queriendo compartir con humildad el camino de los empobrecidos del mundo obrero, queremos reivindicar “alto y claro”:

–       la urgencia en la mejora de las condiciones laborales y la necesidad de una mayor seguridad en el desempeño de los trabajos;

–       implicación más activa de las instituciones para controlar el cumplimiento de la ley y asegurar la protección de cada trabajador y trabajadora;

–       la importancia de cultivar una mayor conciencia y sensibilidad social y empresarial;

–       y la importancia de cuidar la memoria: que todas las trabajadoras y los trabajadores no nos resignemos ante la siniestralidad laboral (el trabajo es para la vida, ¡ni un muerto más!, no podemos permitir estas tasas crueles de siniestralidad laboral).

En este “mes de difuntos” que va finalizando queremos guardar memoria agradecida de todas las trabajadoras y trabajadores fallecidos por accidentes y enfermedades laborales, y dar nuestro apoyo a sus familias. Que su entrega y sacrificio no sean en balde, que se conviertan en semilla de dignidad y justicia.

Que los muertos en el campo de honor del trabajo y de la lucha descansen en paz”.

Javier Sebastián

Maestro de Primaria

Militante de la HOAC Ciudad de Alicante

@JaviVivac


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