Me disculpe la parroquia planagumista.

ÓSCAR CRESPILLO/ @ocrespillo

Fui crítico con Planagumá. Lo fui la temporada pasada y lo he sido en esta. Si bien en el ejercicio pasado los números casi acaban pegándome una patada en la boca (solo faltó la última eliminatoria), este actual acabaron abocando a Lluís al paro. No había por donde coger ni el fútbol (en eso eran similares ambos ejercicios futbolísticos) ni los resultados.

EFECTO MUÑOZ

Planagumá solo consiguió esta temporada 1 punto de 12 posibles y por ello fue cesado. Llegaba Jesús Muñoz con la mejor de las intenciones pero con el hándicap de no haber sido jamás primer entrenador en equipo alguno. Aún así, las victorias en casa frente al Barcelona B (4-1) y ante el Ebro (3-0) y a pesar de las derrotas en Llagostera (2-1) y Andorra (2-1), todo hacía presagiar, o al menos así nos lo intentaban vender, que a poco que el equipo sumase tres victorias seguidas podríamos dejar de mirar hacia abajo en la tabla clasificatoria.

Pero la realidad es la que es y los números son los que son. Jesús Muñoz, desde su llegada, ha conseguido 11 puntos de 24 posibles. O lo que es igual; el 45% de los puntos disputados. Y de tanto mirar abajo tenemos tortícolis crónica.

Si hiciésemos una progresión de temporada completa con ese porcentaje de puntos conseguidos, en 38 jornadas el Hércules finalizaría la misma con aproximadamente 51 puntos. Y en ese caso, el equipo blanquiazul solo podría optar a estar a mitad de tabla.

LA REALIDAD.

Podemos pensar en que la situación está enrarecida; que el entorno no ayuda; que en twitter hay mucho agorero; o que los callos se comen mejor con garbanzos que con patatas fritas. Lo que queramos se puede pensar. Pero la auténtica realidad es que una plantilla que cuesta el dineral que cuesta y que está confeccionada por el mismo Director Deportivo que en otro club ya habría sido cesado por sus fracasos (con Daniel Barroso no se tuvo tanta paciencia) no puede escudarse en excusa alguna, por mucho que los palmeros (a sueldo indirecto o los peores, los que no reciben prebenda alguna) sigan intentando encender el ventilador para que la mierda vaya a todos lados menos al epicentro.

Tras un tercio de temporada nada se puede hacer que no sea mirar a los responsables de este auténtico desaguisado. Y no solo señalar a Javier Portillo, que también. En ese palco, y durante demasiados años, no solo se pierden puntos. No solo se pierde dinero dejando al club casi en quiebra económica. En ese palco hace tiempo que han hecho que el Hércules haya perdido el norte y la vergüenza. Y eso no fue culpa de Planagumá. Mis disculpas a sus seguidores: ni él pudo hacer más, ni Muñoz puede hacer más, pues ni Guardiola podría hacerlo.

Foto: elmundo.es

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