4/30: por un movimiento más libre.

Que la juventud es vida es una de esas asociaciones automáticas, una idea que cruza lo puramente literario y encuentra correspondencia en la vida real. Pese a la imagen repetida hasta la saciedad del infierno al que nos aboca la sociedad de las pantallas, los jóvenes no hemos renunciado a movernos, a salir a la calle; a participar en la vida, en definitiva: solo hace falta ver como un asunto de tanta importancia la agenda ecologista (nos atrevemos a decir a nivel mundial) está siendo dirigida de la mano de la juventud.

Pero, dejando de lado el sentido metafórico de la palabra, los jóvenes nos movemos, y mucho. El ocio, hoy día concentrado en el consumo, demanda una necesidad de transporte flexible; por otro lado, las necesidades sociales, laborales y económicas exigen al mismo tiempo un transporte fiable que dé respuesta a la urgencia de unos centros de estudio y laborales bien conectados.

Los jóvenes, entonces, dependemos de un transporte público funcional para desarrollar nuestra vida social. Lo dicen las encuestas: la falta de seguridad económica y las dificultades unidas a la posesión de un coche, unidos a una mayor conciencia ecológica, hacen que la cantidad de jóvenes interesados en sacarse el carné de conducir descienda cada vez más y más.

Dar la espalda a esta realidad es hipotecar el bienestar social y económico de la juventud. No ya por un compromiso ecologista y sostenible, sino por un motivo mucho más terrenal e inmediato: las economías familiares y jóvenes tienen que soportar o bien la carga de mantener un vehículo privado o los precios de los abonos de transporte, que pueden ascender a los cientos de euros anuales.

El Ayuntamiento de Alicante ya tomó la iniciativa de implementar el bono Ruta 4/30, que ofrece a toda persona empadronada un año en el municipio de entre 15 y 30 años una tarifa plana mensual de viajes ilimitados en el transporte público metropolitano (TAM) por solo 15€, homóloga a la existente en lugares como Madrid o Barcelona. Una iniciativa que ha demostrado, dos años y medio después de su aplicación, ser todo un éxito y un revulsivo para la población joven de Alicante.

Pese a ello, esta iniciativa en la actualidad no da respuesta a las necesidades de la juventud del área metropolitana, especialmente en municipios como Sant Vicent, el Campello, Mutxamel o Sant Joan, mutuamente dependientes y que actualmente no ven satisfechas su problemática más acuciante: la excesiva dependencia del coche, generando tráfico, polución y perjudicando el uso del transporte público. 

La extensión del bono al resto de municipios sería una mejora transversal para la población juvenil de los alrededores de Alicante. Mejorando la vertebración territorial, la sostenibilidad y la vida socioeconómica de los jóvenes, los ayuntamientos tienen muy pocas excusas para no aprobar la moción: veremos si dejan abierto el camino, o ponen palos en las ruedas de la ya frágil economía juvenil. Todo está en la mano de las corporaciones municipales.

Marc Salomón

Secretario de Organización de Joves PV

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *