Apuntes y datos de unas elecciones duras.

ÓSCAR CRESPILLO/ @ocrespillo

Pues estamos como estabamos. Al menos en lo que se refiere a tener gobierno. Solo un golpe de humildad de Pedro Sánchez puede sacarnos de este entuerto.

Y estamos peor que estabamos: Vox entra con una fuerza tremenda. No, ya no hablo de Vox como partido que viene de donde viene y piensa como piensa: hablo como partido que es justo lo contrario a hacer políticas sociales y para la mayoría. Hace un instante se lo he escuchado a Juan Carlos Monedero: “no hay en España 3.600.000 franquistas; gran parte de esas personas que se han decantado por ese voto lo han hecho sin conocer (o quizá sabiéndolo) que en el programa de este partido venía el hacer las pensiones mixtas (o sea, cargarte las pensiones públicas); derogar las leyes contra las violencias machistas y privatizar más, mucho más…”

PEDRO SÁNCHEZ E IGLESIAS.

El señor Sánchez ya tuvo ayer varios bofetones: primero, bajar más de 700.000 votos no está al alcance de cualquiera. Está claro que conseguirlo junto al exasesor del Partido Popular de García-Albiol, Iván Redondo, es digno de estudio. Perder tres escaños tras convocar tú mismo unas nuevas elecciones es para entrar en los anales de la historia. Pero que tus afiliados te canten en la noche electoral: “con Casado, no; con Iglesias, sí” eso ya es digno de cum laude. No sé ustedes pero yo llevaría al investigador Santiago Camacho el tema de este PSOE a ver si encuentra explicación alguna.

Por su parte, la lectura nacional de Unidas Podemos se puede ver de dos formas. La primera, la positiva: a pesar de la irrupción de Errejón y la campaña mediática de éste, Iglesias pierde 650.000 votos, mientras que Errejón consigue 577.000. Ojo, esta última cifra está conformada junto a los votos de la Comunidad Valenciana en la que se presentaba bajo el paraguas de Compromís, por lo que restando los votos de los nacionalistas, la cifra de Más País quedaría en poco más de 400.000 votos. Y “solo” pierde la gente de Iglesias 7 escaños.

La parte negativa es que poco a poco, la izquierda real comienza a desmovilizarse. Ha pasado en pocos años de más de cinco millones de votos a poco más de tres millones. Es decir, se ha dejado por el camino dos millones de votos. Casi la mitad. No todo puede quedar en echar la culpa a los medios, a Errejón, a Bescansa, a Espinar. Se debe hacer autocrítica y se debe hacer ya porque si no, mucho me temo que se acabarán convirtiendo en la nueva Izquierda Unida.

EL CENTRO-DERECHA.

Subida importante del Partido Popular. Pero esa subida no es de alegría completa: no haber llegado a 90 escaños y tener a la ultraderecha en el cogote puede complicar mucho más la vida a Casado de lo que pueda parecer en un principio. No podrá abstenerse bajo ningún concepto en una investidura de Sánchez porque entonces Vox terminaría de dominar el tablero de la derecha. Y no puede irse muy a la derecha porque ahora el centro está desaparecido y esa zona, la que está más allá de la derecha, la tiene muy copada Abascal.

Por su parte, Rivera, quien vino a regenerar la política española y acabó pactando con el PSOE imputado de Andalucía y el PP corrupto de España ha dimitido. Suele pasar cuando uno se dedica a creerse Dios…al final, no sirves ni para monaguillo. Y nunca mejor dicho, en el pecado lleva la penitencia.

EN CLAVE LOCAL.

Y vamos con datos curiosos de Alicante y el País Valencià. Como bien saben ustedes, Compromís quiso presentarse en las elecciones de Abril en solitario creyendo que, tras la suma con Podemos en 2016, le iría de maravilla. El resultado fue el conocido. Si en 2016, la suma Podemos-Compromís fue de más de 600.000 votos, un 25% y 9 escaños; en Abril, en solitario, el resultado fue de 382.000 votos para UP y 174.000 para Compromís. Eso se tradujo en que los valencianos consiguieron un 6,90% de votos y un solo escaño, mientras que los morados consiguieron 5. O sea, se perdieron 3 de la suma anterior. Entonces, se vendió desde Valencia que se buscaba un partido no centralizado en Madrid y que para ello había que ir en solitario… la sorpresa vino cuando en las elecciones de ayer, ese argumento ya no les valía a los chicos de Oltra y Baldoví y se aliaron con Más País. Ahí ya daba igual Madrid, Valencia y lo que fuese. El resultado ha sido el mismo que en abril yendo en solitario, unos 175.000 votos, con un porcentaje peor, 6,47% y también un solo diputado. ¿Tan difícil era haber confluído con Unidas Podemos que fue cuando mejor te fueron las cosas?

ALICANTE CIUDAD.

En clave estrictamente local, el PSOE sigue bajando. De abril a noviembre se ha dejado 4.000 votos. Unidas Podemos, por su parte, se deja 3.700 (y más de un punto porcentual). Compromís, con la confluencia con Errejón, sube en Alicante 1.300 votos. Votos que no le valen para nada; votos que vienen del ala de Errejón. Votos que principalmente provienen de Podemos. Pero votos que no suman pues lo que Compromís ha ganado en Alicante lo ha perdido en otros sitios como decíamos antes: a nivel autonómico no suma más que en la cita de Abril.

Pero no todo son malas noticias para Unidas Podemos. Es cierto que a nivel local ha bajado, como apuntaba antes, respecto a Abril. Pero respecto a las elecciones autonómicas y en clave “País Valencià“, Podemos sube de 213.000 votos a 337.000. Y recordemos que en las autonómicas Errejón ni estaba ni se le esperaba en nuestra comunidad. Por su parte, Compromís en las autonómicas consiguió el respaldo de 439.000 electores, mientras que ahora, en las generales, y junto a Errejón, lo ha conseguido de 175.000 votantes.

Respecto a las elecciones municipales, cuando Llum Quiñonero seguía militando en Podemos pero algunos ya decíamos que era más errejonista que el propio Íñigo, en la ciudad de Alicante el partido morado obtuvo 12.224 votos y Compromís 9.042

En la cita de ayer, Unidas Podemos obtuvo 20527 votos (ocho mil votos más) y Més Compromís, 5.552, 3.500 votos menos.

Y habrá quien diga, ¿y qué tiene que ver las elecciones municipales con las autonómicas? ¿Por qué mezclar churras con meninas? Quizá tiene algo que ver con las candidatas y candidatos que se presentan…ayer votaron en la ciudad de Alicante 162.000 personas y Unidas Podemos obtuvo, como decía, 20.527 votos, un 12.67%. En las municipales, votaron 135.000 personas en nuestra ciudad y los morados obtuvieron poco más de 12.000 votos, el 9% aproximadamente.

Resumiendo: es el momento de la autocrítica, especialmente en la izquierda, en toda la izquierda. Y quizá alguno y alguna deba pensar si restando o haciendo como que sumas, realmente estás sumando. Menos mirarse el ombligo y más mirar a los que peor lo pasan.

Y desde ya, a pactar en Madrid. La gente no puede esperar.

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