Y usted, ¿va a votar?

ÓSCAR CRESPILLO/ @ocrespillo

Ya estamos en esas horas previas al momento de la verdad en las que no se puede pedir el voto. Le llaman día de reflexión a esto. Y es curioso que la ley que prohíbe pedir el voto unas horas antes de que se abran los colegios electorales siga vigente en pleno año 2019.

Por un lado, las (pocas) vallas publicitarias que estén con carteles electorales seguirán en las calles. Por otro, twitter no va a borrar lo publicado ayer por los diferentes partidos políticos en esa red social. Y lo más grosero de todo: la prensa hoy sacará las noticias de ayer y la petición de voto de los Sánchez, Casado, Iglesias, Rivera, Abascal y compañía. Con lo cual hoy no se puede pedir el voto pero usted estará leyendo que ayer le pidieron el voto. Todo muy congruente…

TAMPOCO HAY ENCUESTAS.

Realmente es lo que menos importa. Como bien dice mi buen amigo, y sin embargo gran persona, Adrián Ortuño, las encuestas valen para lo que valen. Deduzco que se refiere que para nada. Yo añado que quizá valen en algunos casos para desviar nuestro voto hacia donde algunos quieran.

¡Qué viene la ultraderecha! E invitamos indirectamente a las y los votantes a movilizarse a favor de las rosas.

¡Que los morados están subiendo! E invitamos a más morados a acudir a las urnas.

¡Que las gaviotas pueden ganar! E invitamos a los azules a acudir más. O que los de verde se muevan más.

Pero encuestas siguen haciéndose: sean en Andorra, y sus famosas andorranas, sean hechas con el culo, y entonces tendríamos almorranas.

Y a poco que uno se mueva por internet sabe cómo está la cosa a día de hoy. Pero la absurda ley no permite que nos lo cuenten desde España, si no es hablando de frutas y hortalizas.

¿Y EL DOMINGO?

Pues el domingo habrá que ir a votar, ¿no creen? Da igual su ideología, su partido favorito, su candidato preferido, da igual. Habrá que salir unos minutos, buscar la papeleta que nos convenza, tanto la del congreso como la del senado, e introducirla en la urna. Lo que no podemos hacer es quedarnos en casa.

En España, todas y todos sabemos que el sufragio es voluntario. Es un derecho: usted vota si le complace. Mientras, hay otros países en los que el votar es obligatorio: un derecho y una obligación. Argentina, Australia, Bélgica, Grecia o Brasil son algunos ejemplos de sufragio obligatorio. Y quizá el mecanismo no sea el más democrático (tú votas sí o sí) pero es el más justo, pues cuanto más alta sea la participación mejor representada está la sensiblidad y la decisión de los ciudadanos de esos países. Resumiendo: más real será el resultado.

Lo que no podemos permitirnos en nuestro país en esta cita electoral es tener un índice de participación bajo pues menos representativo será el resultado. Es como si un vecino suyo se come un pollo, usted ninguno, y la media dice que ambos han comido medio pollo. Pues no: su vecino se ha puesto las botas, ha comido por usted, usted se queda con más hambre que el perro de un ciego y encima le dicen que usted ha comido aceptablemente.

Así que no se lo piense, amiga o amigo: hay que votar. Hay que votar por usted; por nuestros mayores y su lucha por las pensiones; por la educación gratuita para sus hijas e hijos; por la sanidad que necesitamos; por sus condiciones laborales que han de mejorar como sea…hay que votar para luchar contra la pobreza energética; porque nadie en este país pase hambre; porque necesitamos leyes que protejan contra el terrorismo machista…hay que votar porque se lo debemos a nuestros abuelos y abuelas…hay que votar porque los poderosos nos tienen como marionetas a su servicio y, cada vez que hay elecciones, es la única que vez, junto a cuando llegue nuestra muerte, en que todas y todos somos iguales. Es la única vez en la que mi opinión vale lo mismo que la de la señora Botín, que la del presidente de la CEOE o la de Rouco Varela. Hay que votar. A quien usted desee pero, por favor, demostremos ser un país maduro. Y mostremos que somos mejores que algún gobernante déspota, egoísta y (mal) calculador.

2 pensamientos sobre “Y usted, ¿va a votar?

  1. En esta jornada de reflexión muchas tenemos claro que votar,pero otros han jugado con el miedo y la ignorancia de mucha gente, sorprendentemente personas con bajos recursos,qué pasa en este país,que se vota a la sin razón? por que ese odio a la verdadera democracia?no se ha aprendido nada en más de 80 años?,hay muchas preguntas más en el tintero,muchas respuestas sin sentido,llenas de odio y de humo,que solo gente pobre en cultura sigue,la educación es parte de este desconocimiento y seguimiento a palabras vacías de democracia y llenas de Irracionalidad.Nos jugamos mucho mañana,ni más ni menos que el futuro de toda la ciudadanía española,reflexionen con inteligencia.

  2. Hay que votar contra las políticas de desigualdad que, para gozo de exclusivas élites, han hecho de España el país que ha acuñado en el mundo términos como fuga de talento (emigra nuestra juventud mejor preparada) precariado (multiplicado con la reforma laboral) pobreza laboral y energética, además de haber consolidado otros de la mano de la corruPPción, la evasión y el fraude fiscal que tanto gusta a tantos empresarios españoles que de patriotas solo lucen falsaria bandera en su muñeca y coche: temporalidad, siniestrabilidad, precariedad, exclusión, sobres, cajaB, mamandurrias…. ¿mentiendes? Andreita cómete el pollo.
    En fin, que votaré en familia contra la reforma laboral que nos jodió los trabajos y la vida, y que también puede arrebatárnola porque, oído el Constitucional, ahora menaza el mantenimiento de nuestros trabajos en caso de enfermar. Lo nunca visto

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