Orgulloso de ser español.

Hace escasos días, los medios de comunicación se hicieron eco de la nacionalización de Ansu Fati. La noticia me dejó algo perplejo por la rapidez con la que el gobierno de España actuó para cazar el alma del futbolista. Sinceramente, no creo que sea un honor ni un orgullo “per se” ser español, italiano o ruso, pero entiendo que para los pueblos a los que nuestra política internacional y la de nuestros compadres de la UE y USA tanto humilla, expolia o destroza, es una salida como cualquier otra para paliar su miseria.

Para ser español si vienes de fuera debes cumplir algún que otro requisito, porque nuestro bien preciado no se concede a cualquiera… Existe, entre otros procedimientos, la adquisición de nacionalidad mediante residencia. Es imprescindible, que en la mayoría de casos demuestres 5 años como refugiado en España.

Para ser refugiado, la Ley 12/2009 reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria en su artículo 3, establece que “… se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, …”.

¿Y cuáles pueden ser esos temores?

Pues, la condena a pena de muerte o el riesgo de su ejecución material; la tortura y los tratos inhumanos o degradantes en el país de origen., las amenazas graves contra la vida o la integridad de los civiles motivadas por una violencia indiscriminada en situaciones de conflicto internacional o interno. Total, poca cosa…

En España de las 11.875 solicitudes de asilo que se presentaron, sólo el 24% merecieron alguna resolución favorable, pero solo en 575 se concedió el estatuto de refugiado1. Al resto se les reconoció que podían morir, ser torturados o degradados, pero sin duda, en menor medida.

También pueden ser españoles quienes estén 2 años residiendo habiendo procedido de países Iberomericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal o países sefardíes.

En los casos descritos, es necesario demostrar y probar que se cuenta con solvencia económica tanto para el interesado como para sus familiares dependientes, tanto en el momento como para los años futuros, disponer de una vivienda digna y adecuada. Es decir; hay que demostrar que se ama a España, pero no por su dinero. Igual que en el matrimonio, el enlace es sagrado y debe hacerse por amor. Por lo tanto, venir hacinado en una patera o rescatado del agua por cualquier perro-flauta, no demuestra el respeto merecido. Para ello, mejor venir en yate de recreo o volando en bussines.

Y ese es sin duda el elemento fundamental del asunto. Existe la llamada nacionalización mediante carta de naturaleza, que consiste en una gracia gubernamental y discrecional que favorece a quienes demostraron méritos suficientes para ello; es decir, deportistas de élite, empresarios, investigadores (rentables) y políticos afines.

Esta vía es la culpable de la nacionalización de medallistas olímpicos como Joan Lino, Nina Alexandrovna Jivanevskaia, Serge Ibaka, Orlando Ortega Alejo, entre otros muchos, dando lustre al medallero español con un renovado ADN patrio. ¿Acaso alguien duda de su amor por nuestros colores rojigualdas?

Por otro lado, si atendemos a su lugar de origen, la mayoría de los nacionalizados por esta vía son cubanos y venezolanos que demostraron su amor a la madre patria denostando los logros sociales de sus respectivos procesos revolucionarios y renegando a ser según ellos y expresión mejicana, “hijos de la gran chingada”.

Entre los motivos para la denegación de la nacionalidad española están aparte del mencionado motivo de “no tener pasta”, tener antecedentes penales o los más peregrinos como haber computado el tiempo de estancia como “estudiante” como si fuera de “residencia”, tener el certificado de antecedentes caducado o mi favorito, la falta de integración demostrada a través de suspender el examen sobre españolidad.

Cuestiones como ¿A qué edad es obligatorio tener el Documento Nacional de Identidad (DNI)? o Antes de ser nombrado por el Rey, el presidente de Gobierno debe recibir la confianza de… son vitales para descubrir falsos conversos, puesto que atiborrarlos de chorizo, solo valida a parte de la población.

Y yo, que no tengo dinero, ni juego bien al fútbol, ni conozco la ciencia a ciencia cierta, que soy rojo comunista y confederalista, solo por el hecho de nacer aquí. Hijo de mi madre y de mi padre, soy español tanto como lo son Abdelouahid Samadi, Shlomo Ben Ami, Snezana Tadic, Dzavanifar Zojrabovich Zamani o Ansu Fati y otros tantos ilustres nacionalizados por carta de naturaleza, cómo no voy a estar orgulloso de ser español.

Quizá los alicantinos deberíamos tomar ejemplo y dar carta de vecindad a la gente guapa e ilustre como la casa de Alba, Melendi o Sergio Ramos. La de tardes de gloria que nos darían…

KIKE PARRA/ @pcpe_alacant

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