Es jodido ser afiliado socialista.

ÓSCAR CRESPILLO/ @ocrespillo

Visto lo visto, vivido lo vivido, escuchado lo escuchado y analizado lo que había que analizar no queda la menor duda que no había voluntad de acuerdo para alcanzar un gobierno real de izquierdas.

Mucho se ha escrito sobre el relato de lo acontecido tras las pasadas elecciones generales en las que los españoles dimos una orden clara: fórmese un gobierno progresista. Y más claro aún fue el mandato: no se haga con un gobierno en solitario: de haberlo querido así, se hubiese otorgado una mayoría absoluta.

NO CREEN EN NOSOTROS.

Pero a los mandamases socialistas les dio igual esa orden. Ellos creen que son más que nadie, mejores que nadie, más guapos que nadie y, por supuesto, más listos que nadie. Y por ende, creen que somos menos, peores, más feos y muy tontos.

Apoyándose en los siempre amigables medios de comunicación que suelen acompañarles (el grupo PRISA, A3Media, Mediaset,..) exceptuando alguna honradisima excepción que discrepaba con lo vendido como relato oficial y casi Palabra de Dios, decidieron dar rango de ley a lo que inventaban: los españoles quieren un gobierno socialista en solitario; Podemos vota con las derechas; no se puede hacer coalición con Podemos porque aún así no sumamos; el escollo principal es Iglesiashasta que cada uno de los argumentos dados se les caía, cual careta en baile de disfraces al final de la noche, dejando en la cara, quizá muy dura, el maquillaje corrido y lleno de imperfecciones de los Ábalos, Calvo y el propio Sánchez.

PIDEN LO QUE CRITICAN.

Y así, tras el veto a Iglesias, aceptado por éste como una especie de harakiri, tras aceptar como línea de partida lo propuesto por el PSOE en el mes de julio, los socialistas alejados de la realidad de las personas empezaron a hablar de los yogures, la fruta y el jamón de york. Sí, de esas cosas. Porque hablar que una oferta caduca a los dos meses de realizarla recuerda a alimentos muy perecederos. Lo que no saben es que lo que están haciendo es hacer muy perecedero al propio PSOE por su incapacidad, por mucho que las encuestas quieran decir lo contrario.

Y sin parar, sin rubor alguno, siguen con la matraca que “Podemos puede negar por tercera vez un gobierno progresista junto a las derechas” mientras día sí, día también, piden, imploran, suplican a esas derechas que apoyen un gobierno socialista.

EL PAPELÓN DE IGLESIAS.

Y mientras, Iglesias sigue pidiendo a PSOE que se reúna y acepte negociar donde quedaron las reuniones hace dos meses. Ese puede ser el grave error de Podemos: insistir sin final al sordo Sánchez que acepte algo que no está dispuesto a aceptar porque ya no es el Pedro que casi lloraba ante Évole; ahora es un Pedro que poco se diferencia de la chulería de Merkel o de la altanería de Aznar.

Y Podemos puede perder votantes y simpatías ( y el suelo electoral que tiene), precisamente si se empeña en seguir rogando algo que, excepto milagro, es imposible.

En la izquierda hay algo que es discutible: entrar o no en el gobierno y dejar o no gobernar a PSOE. Pero hay algo que debiera ser innegociable: mantener el orgullo de pertenecer a la clase obrera, de luchar por los más desfavorecidos y no suplicar por algo que no te van a dar, aún mereciendo mucho más de lo pedido. La lucha se hace en las calles y no en salas de llanto.

LOS AFILIADOS.

Si hay que votar, que se vote. Mientras, ya sabemos quiénes serán los perjudicados: aquellos que no llegan a fin de mes y precisan de medidas urgentes contra la exclusión social; las mujeres maltratadas y asesinadas; los inmigrantes que se dejan la piel en las concertinas; los jubilados que tienen que exprimir su sueldo para ayudar a sus familias; los pobres que tendrán que pasar otro invierno helado por no poder encender sus estufas…y podremos ver a las tres derechas gobernar o el mismo panorama que ahora. Solo entonces habrá dos posibilidades: PP en el poder o PSOE gobernando con el apoyo de los populares.

Y en ese momento cabrá preguntar a los afiliados socialistas: ¿os merece la pena pertenecer a un partido así? ¿Érais vosotros mismos los que gritabais “con Rivera, no” y mirad como le pide la abstención el aparato de vuestro partido? ¿Os han consultado la decisión que están tomando?

Y en ese momento habrá que comprenderles, abrazarles y, habiendo sido afiliado o simpatizante socialista en su día servidor (y tantos otros votantes podemitas), confesarles que les entendemos: debe ser muy jodido pertenecer a este partido socialista e intentar justificarle.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *