Foto fija Vs Cambio.

A nuestra célula no le gusta una foto fija. Desde que nacimos todo ha ido cambiando internamente, evolucionando, creciendo, envejeciendo. El proceso de cambio está muy asumido por la naturaleza. Mirad a vuestro alrededor y veréis que todo cambia, desde las hojas de los árboles, al deterioro del coche nuevo, las zapatillas que llevamos o el largo del pelo.

También han ido cambiando las creencias, algunas: el matrimonio es para toda la vida, las lentejas tienen mucho hierro o la meditación no sirve para nada. Habrá quien siga ahí. No le haremos spoiler.

Las tecnologías también son un buen ejemplo, desde la telecomunicación, a los estudios espaciales, pasando por tantas cosas que no cumplen la obsolescencia programada y que no conocemos. ¿¡Dónde se habrán quedado esas medias irrompibles!?

¿Por qué entonces hay cosas que nos empeñamos en mantener como han sido? ¿Por qué no podemos ajustarlas al momento actual? ¿Por qué bajo algunas circunstancias la justificación o explicación es: esto siempre se ha hecho así? ¿Y por qué nos vale?

APEGO A LA COMODIDAD.

Nuestro apego a la comodidad ha llenado de miedos cualquier posibilidad de cambio. Nuestra mente pretende que todo se quede como está, de hecho, se queda con el mal menor en vez de apostar por la mejor solución. La responsabilidad y el esfuerzo los hemos diluido a golpe de buenos pensamientos- doble click-  y estamos en la situación de necesitar buenas acciones.

Hay cambios que necesitan de gente intrépida, que no se quede con los convencionalismos del pensamiento actual, adoctrinados por las élites que saben que el control, es decir, el no-cambio, juega a su favor. Esos cambios necesitan de gente que no tenga miedo y que no esté pensando en su propio beneficio para llevar a cabo lo que es correcto: dar respuesta a la necesidad que se presenta. ¿Por qué los posibles electos a gobernar no pueden negociar? ¿Por qué son incapaces de ponerse de acuerdo? ¿Qué cambio no se está escuchando? ¿Por qué no es prioritario el climático?

INTELIGENCIA EMOCIONAL.

Hay algo que no ha cambiado o evolucionado al ritmo de la tecnología, la inteligencia emocional. Igual que nuestros candidatos a la Voz siguen manteniendo patrones de conducta encurtidos entre los cuarenta y cincuenta, la sociedad sigue alimentándose de las conservas de entonces. Sigue negando la posibilidad de cooperar en lugar de competir, de colaborar y no depredar, de empatizar y no crearse espacios narcisistas en los que predicar día y noche: Yo, mí, me, conmigo. Está claro que no es un momento fácil para ser valiente y más si tus ideales están sujetos al dinero que ganas a final de mes, pero eso no quita que sea un momento de cambio, de mirar más allá de nuestro ombligo, de alentar a ese instinto de supervivencia y hacer las cosas no como siempre sino como pida el momento actual, el Ahora. Sacar la empatía de entre las polillas para ver que el 99% no está solo a este lado del mediterráneo, sino que tenemos hermanos de lucha en cada punto geográfico.

Hay momentos en la historia que se miden por las personas que posibilitaron que lo que nunca había sido, fuera. Son las personas que no tuvieron miedo al cambio, se deshicieron del que dirán, de sentir miedo por ir en contra de las creencias impuestas en la época y se revelaron, con una palabra, un gesto, una acción, a lo impuesto como Norma. La norma, no es más que lo aceptado por el grupo en un momento determinado, bajo unas circunstancias. El dogma que martillea en la razón una y otra vez para mantener el control bajo los márgenes. Cuando la norma deja de dar respuesta al contexto, o se cambia o se estanca.

El planeta, al igual que la célula, sigue su proceso por mucho que nuestro automatismo no sea capaz de cambiar los hábitos.

Tenemos la opción de elegir, no solo cada 4 años, ya vemos que puede lo hagamos cada 4 meses, sino que podemos elegir cada día de nuestra vida: como alimentarnos, vestirnos, con quien empatizar, a quien criticar cómo gastar el dinero. Todo lo que realizamos hoy materializa nuestro presente y va programando cómo será el futuro. Está claro que las élites y los gobiernos tienen su parte, pero hacia qué lado de la balanza decantamos nuestras acciones también.

Como decía Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo” 

¿Foto fija o cambio?

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