Estoy orgulloso de ser tu hijo, papá.

He escrito sobre el amor, el desamor, a la familia, a la madre, a mis hermanos. He tratado siempre de plasmar en esta página encinta de mi block trotamundos pensamientos profundos, banales, mordaces, velados, latentes… Hoy quisiera destacar la figura del padre, sencilla y llanamente. Pero de mi padre. Y no es porque abra el Corte Ingles . El día del padre es todo el año. Sé que habrá muchos a los que no les importe su padre por problemas que hayan tenido a lo largo de su vida, pero yo le estoy eternamente agradecido de ser su hijo.

Sé que has luchado mucho para sacar cinco hijos adelante, con la inestimable ayuda de mamá. Hemos vivido momentos buenos, menos buenos y lo que nos queda por vivir. Siempre has sido para mí un gran ejemplo. Hubo un tiempo en el que lo tuvimos todo, pero como la vida sigue y el futuro da zarpazos crueles, feroces, atroces; llegó en forma de pérdida, una pérdida dolorosa, desgarradora, lastimosa de la que poco a poco vamos, mejor dicho, vas saliendo.

UN ADIÓS REPENTINO.

Ese adiós tan de repente de un hijo ha hecho que valore mucho más la importancia de tu figura, porque yo también soy padre y no quiero imaginar lo que dolería la pérdida de un hijo. Lo estás llevando. Te falta exteriorizar tus sentimientos, pero no te preocupes, eso viene de familia, a mí también me pasa. Pero dejemos a un lado las cosas malas. Pensemos en positivo.

Nunca te he dado las gracias por ser quien soy y como soy. Sé que te he defraudado, pero el pasado, pasado es. Centrémonos en el presente y en el futuro. Has cambiado mucho. Has sabido dejar atrás tus problemas y ahora te veo hacer cosas de las que me alegro porque sé que disfrutas. Nos vemos cada quince días y echo de menos los “chascarrillos” sobre fútbol, política o sociedad. Ahora consigues sacar de quicio a mamá un día sí y otro también. Pero también has sacado ese lado medio erótico (le has regalado la “susodicha” obra 50 sombras de Grey), por si las moscas. Prefiero verte así, a veces muy pesado en tus conversaciones de películas interminables y super comerciales, que como te veía hace unos años. Tuvo que llamar a la puerta la “pálida dama”  para que sentaras la cabeza. Menos mal que se fue por donde vino. ¡Qué casualidad. A los dos nos pasó lo mismo. O parecido!

Es un hombre sabio el que conoce a su propio hijo.

Decía Shakespeare que un padre “es un hombre sabio el que conoce a su propio hijo“, y que razón tenía. Cuando nací mi padre era un ser que a veces aparecía para aplaudir mis últimos logros. Cuando me iba haciendo mayor, era una figura que me enseñaba la diferencia entre lo mal hecho y lo bien hecho. Durante mi adolescencia era la autoridad que me ponía límites a mis deseos. Ahora que soy adulto te doy las gracias, simplemente.

He vivido una vida repleta de problemas, pero no son nada comparado con los problemas que tuvo que afrontar mi padre para lograr que mi vida empezase. Que comenzara a respirar, a leer, a escribir, a coger un cubierto… Por que, al fin y al cabo, un padre supone más que un millar de profesores. Y lo que tengo claro es que me estás dejando la herencia más rica. Y no hablo de dinero, ni de posesiones, ni de materialismo. Hablo de educación, y sobre todo, amor por una familia a la que adoro y os doy las gracias por estar ahí. Gracias papá. Salud.

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