CARIDE Y ETA RÍEN Y MUTXAMEL SIGUE LLORANDO.

No olvidan. No olvidamos. El 16 de septiembre de 1991 dos jóvenes Policías Locales y un conductor de grúa morían asesinados por la banda terrorista de ETA en Mutxamel.


Qué cosas tiene la vida.

Mientras los vecinos y familiares de los finados en la localidad alicantina se reúnen en silencio todos los 16 de septiembre para guardar llorar la pérdida de Francisco Cebrián, José Luis Jiménez Vargas y Víctor Puerta; en otros lugares del norte de España reciben a los asesinos que acaban sus condenas en ‘loor de multitudes‘.
Me gustaría que los familiares de estos sanguinarios pudieran explicarles a las madres, hijos o hijas de Francisco, Víctor y José Luis qué sienten cuando ven entrar a los etarras acompañados de los sones de las bandas de música, sidra, vítores y banderas; al tiempo que los mutxameleros siguen llorando la pérdida de sus familiares y continúan recibiendo ayuda psicológica. ¡Qué fácil resulta arrebatar la vida a alguien en este país! ¡Encima montan una fiesta. Manda huevos, como diría aquel!

NO SALIÓ COMO ESPERABAN.


El 16 de septiembre de 1991 ETA quería hacer volar el cuartel de la Guardia Civil de Mutxamel. No todo salió a la perfección. Un vehículo, con más de 50 kilos de explosivos, estaba listo para la masacre, pero un inesperado giro hizo que el coche chocara contra la pared de un edificio situado justo enfrente del cuartel.
El coche quedó sobre la acera, por lo que los viandantes llamaron a la Policía Local y ésta a una grúa para retirar el utilitario. Nadie sospechó que podía tratarse de un coche bomba, y en décimas de segundo ese artefacto arrebató tres vidas y dejó más de diez heridos. Imagino que los etarras festejaron por todo lo alto esa ‘proeza’ que acababan de perpetrar. 


El 27 de julio de 2017, el pleno del consistorio de Mutxamel acordó que los días 16 de septiembre de cada año se celebre un “Memorial de las Víctimas del Terrorismo”. El de 2019 está próximo, al igual que está próxima la salida de la prisión de Caride Simón, autor del atentado de Hipercor en 1987 que arrebató la vida de 21 personas y otras 45 resultaron heridas. Ha cumplido 26 años de castigo, dos menos que el castigo por el que están pasando los familiares y amigos de Francisco Cebrián, José Luis Jiménez Vargas y Víctor Puerta.


La rata inmunda de Caride Simón, si finalmente sale de la cárcel podrá abrazar a sus seres más queridos. Víctor, Francisco y José Luis no lo podrán hacer nunca. ¡Esa es la justicia que tenemos en España! Unos preparan una gran fiesta para recibir a un asesino y otros siguen llevando flores a tres tumbas alicantinas. ¡Qué rabia e impotencia! Desde Alicante Opinión mostramos nuestro apoyo a familiares y amigos de estos dos policías y el conductor de la grúa.


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