El deporte como herramienta integradora

El deporte tiene beneficios indiscutibles para la salud de cualquier persona. No obstante, en el caso de las personas con diversidad funcional (discapacidad), aporta otros valores añadidos, como son el servir de factor de integración social y ayudar en el proceso de rehabilitación.

Para personas con algún tipo de discapacidad, el deporte no es sólo una manera de desarrollar su movilidad, sino que es una importante puerta de entrada a la integración social y, en ocasiones, el único camino para aceptar que su vida, al menos en algunos aspectos, ha cambiado.

Dada la situación actual del deporte para la persona con discapacidad, en lo que al alto rendimiento o tecnificación se refiere, estamos sufriendo muchas dificultades, ya que no se conoce ningún equipo de fútbol que tenga entre sus secciones o categorías un equipo de personas con discapacidad. Creemos que si realmente lo que se quiere conseguir es la plena integración, el deporte es el mejor ejemplo para conseguirlo.

El deporte adaptado, no goza del mismo reconocimiento que el deporte convencional. Sin embargo, para nosotros la práctica de alguna actividad deportiva, es una puerta que devuelve a la sociedad a quien ha sufrido un trauma y se encuentra inmerso en un proceso de aceptar que su vida, al menos en algunos aspectos, ha cambiado. Además, tiene la capacidad de evitar que una persona pierda su forma física debido a la falta de movimiento ya que produce un desarrollo muscular que fortalece el cuerpo y mejora la calidad de vida.

El deporte promueve la independencia, otorga seguridad, anima a superar limitaciones y desarrolla valores que son imprescindibles para la integración social de las personas. En nuestra opinión, las personas con diversidad funcional no tienen ninguna limitación a la hora de practicar
deporte, siempre que esté adaptado a su circunstancia personal. Incluso, reconocemos que sirve como factor de unión con la familia, ya que es habitual que se practique con los padres, los hermanos o los primos. Para nosotros, el espíritu deportivo no tiene discapacidad alguna.

El deporte puede dar respuestas a diferentes necesidades:
Terapéuticas: como parte de un programa de actividad física en el tratamiento de la discapacidad.
Educativas: practicado en instituciones donde el fin es la educación integral del alumno. Resalta las capacidades.
Recreativas: como actividad para el tiempo libre.
Competitivas: Práctica individual o grupal que requiere de entrenamiento, disciplina, superación, respeto de las regla.

Toda persona con alguna disminución de sus capacidades deberá enfrentar una sociedad construida sobre parámetros “normales”, siendo muchas veces estos parámetros las barreras que diariamente las personas con diversidad funcional deberán sortear.

El deporte ayudará en un principio a abstraerse por momentos de los inconvenientes que esas barreras acarrean; además fortalecerá su psiquis (afectividad, emotividad, control, percepción, cognición). Pero lo que es más importante, el deporte crea un campo adecuado y sencillo para la auto-superación, busca establecer objetivos a alcanzar para poder superarse día a día y luego a partir de ellos proyectar otros objetivos buscando un reajuste permanente.

Paloma Uriarte
Psicóloga experta en diversidad funcional y Terapeuta Gestalt.
Coordinadora del Hércules CF Paralímpico.

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