Por qué me alegro de que no haya subido el Hércules

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Niño triste, presencia una nueva derrota de su equipo

A finales del mes de junio, el Hércules se ahogó en la orilla en su nado hacía la segunda división. Una doble derrota frente a la Ponferradina, privó a los blanquiazules del retorno a la categoría que dudo mucho se merezca.

A mi, desde hace unos cuantos años, el fútbol y el deporte profesional no me quita el sueño. Desde que se convirtió en un negocio, ¡conmigo que no cuenten! Evidentemente que el negocio es gracias a esos aficionados, que se indignan con los horarios de televisión, pero siguen sin mover un dedo para no dañar al club de sus amores, que todo sea dicho, pasa totalmente de ellos.

Volviendo al tema del Hércules. Antes del partido de ida en el Rico Pérez frente a la Ponferradina, cuando las negociaciones por la venta de la piel del oso estaban muy avanzadas, me resultó curioso leer en redes sociales la crítica de los aficionados “de toda la vida” hacía los que acudirían a ver su primer partido de la temporada.

Un ascenso, aumentaría considerablemente la presencia de aficionados al Rico Pérez la próxima temporada. Evidentemente, ese aumento es de gente que no ha ido en segunda b, aficionados sin pedigree que, visto lo visto esos días , tienen menos derechos que el aficionado de toda la vida. Por tanto, no son dignos de ocupar las gradas del Rico Pérez.

Rh Blanaquiazul

Eso, evidentemente, generaría conflictos en la grada. Por eso creo que, lo mejor que ha podido suceder, es ese no ascenso. Incluso, aportaría que un descenso a tercera, permitiría “purificar” aún más, el RH blanquiazul. No vaya a ser que nos hayan colado algún convexo en segunda b.

Una duda que me asalta en estos momentos respecto a esos aficionados de última hora, que se apuntan solo a caballo ganador y solo se les ve cuando el equipo va bien. A la hora de las subvenciones, de los favores municipales, del mamoneo para el Hércules, ¿el dinero sale solo de los impuestos de los del pedigree o sale también del suyo? Cuando las instituciones se han tenido que hacer cargo del Rico Pérez -unas cuantas veces- ¿se ha hecho con los impuestos de mi madre, que no ha ido nunca al fútbol, o solo con los del Rh?

Los aficionados en el fútbol moderno

Lo digo porque seguimos sin tener claro como funciona esto. Un club de fútbol es una empresa privada. Igual que El Corte Inglés o que la panadería de al lado de mi casa. Y los abonados tienen los mismos derechos que si compras un abono de diez sesiones de cine. Puedes ir a ver la película, divertirte o aburrirte, poner a parir el film o al cine, y volverte a casa. Fin de tus derechos.

Por eso me hace gracia los debates sobre herculanismo generados en las redes esos días de junio, que el viento soplaba a favor. Todo, por no entrar a valorar el número de acciones que tiene cada uno de los que opinaba en las redes. Que esa es la segunda parte, cuando se miraba hacía otro lado a la hora de poner la pasta.

Lo correcto hubiera sido alegrarse por esa presencia de aficionados, independientemente del motivo. Intentar que se quedaran para agrandar la masa social blanquiazul y, llegado el caso, pues intentar tener algún beneficio en futuros abonos, respecto a los nuevos.

Un poco más de humildad, por parte de los que parece que van a heredar el Hércules, no vendría mal. Desgraciadamente, tal y como está montado el fútbol hoy en día, los aficionados locales no pintan absolutamente nada. Recuerdo que Vicente Crespo, a mediados de los noventa en una tertulia en Cope Alicante, comentó, y creo que lo escribo literal: “en el futuro, con la televisión por cable, que vaya gente a los estadios es lo de menos”. Solo se equivocó en televisión por cable, esto comenzó con el satélite.

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