#EsElMomento de Pactar.

 Pepo Ruiz Olmos, Secretario de Organización CCOO l’Alacantí-les Marines. @CCOOAM facebook.com/ccooam/

En el sindicalismo el pacto es un instrumento básico. Para alcanzarlo se negocia, si es preciso, se presiona, se moviliza, y, al final, se acuerda. La legislación laboral, el marco de ese diálogo, no lo pone fácil, la ley está desequilibrada a favor del patrón, y sólo la organización de las plantillas que el sindicalismo representa ejerce el contrapeso necesario para lograr la mejora sistemática de las condiciones de trabajo. Los convenios colectivos  son el mejor ejemplo de los pactos en los que participa el sindicalismo. Es incontestable, a mayor unión de trabajadoras y trabajadores, mejor convenio.

SE ACABARON LAS MAYORÍAS.

En este momento, se está configurando la representación política salida de las urnas. Parece que se acabó la época de las mayorías absolutas, así que toca pactar. Pactar gobiernos, cargos, repartir carteras, responsabilidades,… toca reelaborar, toca reescribir los programas en función de los resultados electorales y de los objetivos comunes.

La situación social y económica en España es, hoy, desoladora. Durante los años de la crisis, diferentes decisiones políticas se han dirigido a facilitar una trasformación del mercado de trabajo y hasta del sistema de relaciones sociales cuya principal consecuencia ha sido el aumento de la injusticia, la desigualdad y la pobreza hasta límites desconocidos en democracia. Y siguen creciendo. Reformas laborales o de las pensiones, recortes de derechos y libertades, como la ley mordaza, hasta la Constitución y el Código Penal se modificaron para asegurar el rescate de las entidades financieras y de las cuentas de beneficios de las grandes empresas a costa de cronificar la injusticia. El resultado: aumento del número de personas trabajadoras pobres, de la siniestralidad laboral, de los desahucios, criminalización de la protesta ciudadana… Y, mientras el gobierno andaba ocupado recortando derechos, otras normativas se quedaban sin aplicar e, incluso, se cuestiona su propia naturaleza: casos paradigmáticos son la violencia machista y la memoria histórica, frente a las cuales hay partidos que mantienen una actitud negacionista, reaccionaria, y, otros, directamente, cómplice de los primeros. Es la misma España descohesionada, fragmentada y enfrentada que aflora otra vez.

CONSTRUIR PACTOS.

Por esto, además de pactos a corto y medio plazo, además de un programa de acción a cuatro años, tenemos la oportunidad histórica de construir o renovar los grandes pactos que nuestra democracia cualitativa necesita. Hay temas clave que no se pueden dejar al mercadeo electoral siempre frentista. #EsElMomento de sacar del debate electoralista cuestiones como la educación, la igualdad de oportunidades, la sanidad, las pensiones, la protección social, la seguridad social, la vivienda, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, el empleo digno, la participación ciudadana, la memoria democrática,… pactos de los grandes temas que nos ha de hacer, de una vez por todas, una democracia de calidad, social, participativa y en clave humana, no sólo una democracia de bandos, cifras, numérica, cuantitativa.

La actual situación en el gobierno central, con fuerzas muy igualadas a derecha e izquierda, pero con un frente progresista bien posicionado debe aprovecharse para renovar el compromiso democrático de nuestro país.

Pero no nos equivoquemos, en el sindicato pactamos con nuestra contraparte natural. Con la otra parte. En todo caso, se acuerda con el empresariado y con el gobierno. No hay más. En política, sin embargo, funciona la máxima: “Dime con quién pactas y te diré quién eres”. No se puede presumir de centrista y pactar con la extrema derecha. No se puede. Y algunas caretas están cayendo. Sólo se dialoga con partidos que crean en la democracia, jamás con quienes la usan para desmantelarla.

#EsElMomento de avanzar en la redistribución de la riqueza, en recortar la desigualdad que genera brechas que son grietas en la cohesión social. Es inaplazable revertir los recortes de los últimos años, las reformas que han cargado en la clase trabajadora todo el peso y el sufrimiento de la crisis. Y, a partir de ahí, abordar los pactos y la regulación necesaria que nos posicione ante los profundos cambios que se están produciendo en lo social, en lo medioambiental y en lo económico.

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