No me dieron a elegir donde nacer. Lo hice en Alicante, L’Alacantí, Prov. Alicante, Comunidad Valenciana, España, Península Ibérica, Europa, Eurasia, la Tierra, Sistema Solar, Brazo de Orión, Vía Láctea, Grupo Local, Cúmulo de Virgo, Supercúmulo de Virgo (o Local, para los amigos), Complejo de Supercúmulos Piscis-Cetus, Laniakela, Universo observable, Universo observable y no observable… Sí, ya sé que quizás sea excesivo tanto dato, pero no olvides que, seas de donde seas, compartimos, tú y yo, mínimo once de los dieciocho lugares de donde soy. ¿Ves como, en el fondo, no somos tan distintos?

Me parece absurdo gritar a los cuatro vientos que uno está orgulloso de ser alicantino, por ejemplo, y no decir nada de lo orgulloso que está de ser Laniakelo, a no ser, claro está, que pretendamos recalcar lo que nos separa del vecino. Si a esto le añadimos que no elegimos donde nacemos, entonces es igual que estar orgulloso porque me ha salido un tres en el parchís. Puede que nos sintamos orgullosos de vivir donde vivimos pero, mucho me temo y visto lo visto, que no de la Tierra hacía abajo, debamos sacar mucho pecho.

Hijo único, de padres separados. Diría más, pionero en eso de tener padres separados. No fueron los primeros en divorciarse pero casi.  Creo que nací con veinte años de adelanto. En el colegio, me señalaban en el patio ya que era un bicho raro: hijo único, de padres separados, e iba a ética. Vamos, lo normal hoy en día en cualquier clase, lo más raro del universo en aquellos tiempos.

El fútbol no se me daba nada bien. Por eso me ponían de portero que, resulta, sí que se me daba bien. De pequeño jugaba al rugby, aprendiendo unos valores que comprendí un cuarto de siglo después. En mi preadolescencia, debido a mi altura, me “obligaron” a jugar al baloncesto: en el equipo del colegio, en el del instituto, y en uno de una localidad del área metropolitana.

He vivido en Alicante y Santa Cruz de Tenerife. Estudié Sociología; al igual que el rugby, pasaron muchos años entre que dejé la universidad, y valoré todo lo aprendido. Acabé haciendo realidad mi sueño, de trabajar en los medios de comunicación, por azar. Igual no fue casualidad y me lo curré, puede que ser que todo sea cuestión de malas pasadas del ego. Quizás tenga que esperar otros veinte años también para darme cuenta.

Me han roto el corazón en alguna ocasión y, me temo, que alguno también he roto. Obviamente, no estoy orgulloso de haberlo provocado. He tenido, también, alguna relación tóxica. Me costó darme cuenta que una pareja es una elección y no una necesidad. Aprendí, y disfruté, de mi “soltería”.

“No son las circunstancias las que te dan forma, sino tu manera de reaccionar ante ellas”

Anne Ortlund

En los malos momentos, es cuando salen cosas sorprendentes de mí. Cosas que ni yo mismo me creo: perdí 42 kilos en cuatro meses, escribí un libro, me fui dos meses de voluntario a África, organicé (y sigo organizando) eventos solidarios para recaudar fondos para investigar la ELA, cambié mi casa de arriba a abajo… Todo, como alternativa a saltar por el balcón. En los buenos momentos, no hay rastro de nada de eso (salvo la ELA y escribir, que estoy con el segundo).

No tengo hijos y ya, ni espero. No tengo abuelos. Mi padre falleció hace una década. Vivo solo aunque tengo pareja. Tengo coche y moto. Quiero comprarme una bici de carretera. Tengo una buena cámara de fotos. Soy rosa en muchos aspectos de la vida. Soy heterosexual. Lloro cuando estoy triste. No suelo discutir y me enfado de año (bisiesto) en año (bisiesto). La informática avanzó mucho más rápido que yo: no controlo el WordPress pero sí Xoops, que ya no existe.

Me tocó un quinto premio de la lotería. Me dejó de gustar el fútbol cuando lo hicieron un negocio: no creo ser capaz de decir más de diez jugadores que juegan con la selección. Veo muy poco la tele. Soy de los pocos, que realmente ve los documentales. Me gusta la historia y soy un friki de la 2ª Guerra Mundial. También me gusta la psicología, la sociología electoral, la astronomía y las matemáticas (esto, también lo descubrí veinte años tarde). Me preocupa el medio ambiente y la defensa de animales. Según la R.A.E. soy feminista también.

Tengo más amigas que amigos. Me deben dinero. Me considero empático. Me han cogido manía. Han abusado de mi confianza.Dicen, que me echaron un mal de ojo. Soy ateo. No puedo con las personas que se aprovechan de la debilidad de otras. Ni con las injusticias. Ni con lo fácil que es arreglar buena parte del mundo, pero el egoísmo nos lo impide. Meto diez euros al mes en Greenpeace, WWF y Médicos Sin Fronteras. Cuando me quedé sin trabajo, mantuve la aportación.  

El riesgo de viajar, si lo haces con mente abierta, es que te tumbe todos tus ideales.

Me gusta viajar; he estado, según las chinchetas de mi mapa, en Portugal, Francia (en tres ocasiones, la cuarta la semana que viene), Reino Unido (dos veces), Bélgica, Holanda (otras dos), Alemania, Polonia, Rusia, Kenia y Uganda. Tengo pendiente Islandia, Suecia, Hungría, Bielorusia y Serbia. Mi sueño es ir un día a Australia; estuve apunto, pero me acojoné al ver que podía hacerlo realidad. No descarto repetir un voluntariado empezando en Armenia, Irán, Pakistán, India y continuar donde me lleve el viento.

Me gusta la música electrónica. Hace un par de años, me adentré en el indie y me está enganchando.  He visto, en directo, a Depeche Mode, Elton John, The Doors (el “invento” que hicieron Ray Manzarek y Robby Krieger, con Ian Astbury ejerciendo de Jim Morrison), R.E.M., Bob Dylan, Maná, OMD, Simple Minds y alguno más que se me olvida. No menciono a los que he visto en festivales (Mediatic Festival, unos cuantos Spring Festival y un par de Lows) Quería ir al Tomorrowland pero se me pasó el momento. Estoy a tiempo de hacerlo, pero no lo disfrutaría igual. Me quedé con las ganas de ver a Cranberries en directo. Tengo una espina, o espada, clavada con un concierto de Coldplay

Me aficioné al ciclo indoor también de casualidad. Una década después, me dedico a ello profesionalmente. Ya van dos casualidades y varios “años después”. ¿Entiendes ahora por qué digo que nací veinte años antes?

Bienvenido. Lee, comenta, habla...y disfruta. No olvides que la clave de todo, es aportar un punto de vista, muchas veces obviado, que nos hace pensar las cosas de otra forma y, ¿por qué no decirlo?, probablemente conseguiríamos un mundo mejor.

Por cierto, la foto que ves en esta entrada, me la hicieron en Rusinga (Kenia) los primeros días del voluntariado. Ya os contaré.

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