Presentar una publicación en un 24 de Junio, en Alicante, es un ejemplo de locura. Locura por la ciudad y locura por un proyecto para difundir una opinión plural y diversificada que tendrá más prestigio que penetración; pero el mentor y alma de este proyecto es singular e irrepetible: Óscar Crespillo. A Óscar le conozco desde que me casé con mi esposa Inmaculada. Mi familia y la suya han estado siempre muy vinculados a la Hoguera Alfonso el Sabio y a la Barraca Els Chuanos; posteriormente el Hércules y la Cadena SER nos han vuelto a encontrar, aunque nunca habíamos perdido el contacto.

                No tuvo que pasar mucho tiempo para saber que ambos somos de ideologías diferentes. Nos puede unir la fiesta y el fútbol, pero poco más. Pero al menos si que sé que es un tipo plural y respetuoso. Así que cuando me anuncia este proyecto y me pide que colaboré tengo que decir que sí por responsabilidad, aunque no sé si tendré tiempo habitualmente para mantener una periodicidad identificable. Los que pensamos como yo: liberales y de centro-derecha no tenemos quién nos escriba; así que lo asumiré. Alguien tiene que aportar el sentido común…

Conociendo a Óscar esta publicación será plural pero escorada a la izquierda. Y si se despista hacia el independentismo. Y ahí estaré para intentar frenar con argumentos e ideas diferentes esa deriva que tanto perjuicio causa estatal y gubernamentalmente; aunque reconozco que los logros sociales de la izquierda suelen ser interesantes. Y por eso desde mi ideología se mantiene cuando llegamos a los gobiernos. Y los mejoramos.

                Pienso que estas pocas líneas sirven para la presentación. Anuncio “guerra” literaria pero argumentada. Y sobre todo entretenida. Mi batalla será contra los objetivos “podemitas” de implantar en Europa dictaduras de corte bolivariano y el independentismo; por mucho que los separatistas que anidan por estas tierras se pongan piel de cordero. Son buitres que ya no engañan. Y no he dicho lobos porque nunca se atreven a morder de verdad; no sea que con el movimiento se les caiga la piel de borrego.

Vicente Cutanda.

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